
Paseo de la Reforma, una de las avenidas más emblemáticas de la Ciudad de México, es un corredor que cuenta la historia de la capital a través de sus monumentos y glorietas. Entre ellas, la Glorieta de la Palma se erigía como un punto de encuentro y un símbolo indiscutible. Su historia, sin embargo, está envuelta en mitos y versiones que van desde el Segundo Imperio Mexicano hasta su reciente despedida. Pero, ¿cuál es la verdadera historia de la Glorieta de la Palma y a qué sucesos históricos sobrevivió?

El origen en el imperio y el misterio de la primera palma
Los orígenes de la Glorieta de la Palma se remontan a 1864, cuando el emperador Maximiliano de Habsburgo ordenó la construcción del “Paseo del Emperador” (o Paseo de la Emperatriz, en honor a su esposa Carlota), con el objetivo de conectar el Castillo de Chapultepec con el centro de la ciudad. Esta rotonda, ubicada en el cruce de Río Rhin y Niza, formó parte del plan arquitectónico original diseñado por el ingeniero Louis Bolland y fue inaugurada en 1865.
Desde sus inicios, la glorieta albergó una palmera, que, según algunas versiones, provenía del Caribe. Sin embargo, no se sabe con exactitud cuándo fue cambiada esta primera palma. Algunos estudiosos sugieren que su sustitución ocurrió entre los últimos años del Porfiriato y el inicio de la Revolución Mexicana, debido a una plaga que la secó, una situación similar a la que enfrentó la palma en sus últimos años. Los registros fotográficos más antiguos datan de 1920, donde ya se apreciaba una palma que superaba la altura de los semáforos, como lo reporta Expansión Digital.

Mitos y leyendas: ¿un monumento a juárez o hidalgo?
La historia de la Glorieta de la Palma está rodeada de diversas leyendas. Una de las más extendidas es que la glorieta estaba destinada a albergar un monumento en honor a Miguel Hidalgo, como parte de las celebraciones del primer centenario de la Independencia en 1910. Sin embargo, este proyecto nunca vio la luz. Otra versión, respaldada por el arquitecto y escritor Jorge Vázquez Ángeles, sugiere que el lugar estaba reservado para una escultura de Benito Juárez, pero que el propio Porfirio Díaz, por diferencias ideológicas, impidió su colocación, optando por edificar el Hemiciclo a Juárez en la Alameda.
El doctor Carlos Martínez Assad, investigador emérito de la UNAM, incluso menciona la leyenda de que la palmera fue un regalo del emperador de Etiopía, Haile Selassie, sembrada en los años 30 bajo la influencia de Lázaro Cárdenas, lo que indicaría una edad de entre 70 y 80 años, y no más de cien como se creía popularmente. Estas historias, aunque a veces contradictorias, enriquecen el imaginario colectivo sobre este emblemático punto de la ciudad.

Testigo silencioso de la cdmx: de la revolución a la posmodernidad
A lo largo de más de un siglo, la palmera de la Glorieta de la Palma fue un testigo silencioso de la evolución de la Ciudad de México y de sus momentos más trascendentales. Presenció la Revolución Mexicana, la consolidación del Porfiriato, los gobiernos del PRI, la alternancia política y la llegada de la Cuarta Transformación. Vio la transformación del transporte con animales a los motores, la socialización del transporte público y la implementación de sistemas como el Metrobús, cuya Línea 7 tenía una estación con el nombre de “Glorieta de la Palma.
Además, fue punto de encuentro para innumerables movilizaciones sociales, mítines multitudinarios y celebraciones deportivas, como lo describe Infobae México. Su presencia, que evocaba la tranquilidad de una playa en medio de la capital, la convirtió en un verdadero símbolo para los capitalinos.

El adiós a un ícono y el inicio de una nueva era
El 24 de abril de 2022, la icónica palmera de la Glorieta de la Palma fue retirada debido a una plaga de hongo rosado que causó su pudrición, como parte del Plan de Manejo Integral de las Palmeras de la Ciudad de México. Este evento, que generó nostalgia entre los capitalinos, marcó el fin de una era y el inicio de un nuevo capítulo para la glorieta. La palmera fue trasladada al Vivero Nezahualcóyotl para ser tratada e intervenida por artistas, con el fin de ser colocada en un sitio emblemático.
Tras una consulta ciudadana en la plataforma Plaza Pública, los capitalinos eligieron un ahuehuete para sustituir a la palmera, un árbol nativo del Valle de México con una esperanza de vida de más de 500 años, como el famoso “El Sargento” en Chapultepec. Esta decisión no solo busca darle un nuevo emblema a la glorieta, sino también un nuevo nombre, abriendo el debate sobre el futuro de este espacio. El Gobierno de la Ciudad de México ha destacado la importancia de la participación ciudadana en esta transformación, asegurando que el legado de la glorieta continuará evolucionando. Para más detalles, puedes consultar la información del Gobierno de la CDMX o Chilango.







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