Chicharrones de kilo y medio: el rey del antojo chilango

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Chicharrones de kilo y medio

En la Ciudad de México, donde el antojo manda y la creatividad culinaria no tiene límites, hay un nuevo protagonista en calles, tianguis y ferias: los chicharrones preparados de kilo y medio.

Video:UnoTV

Lejos de ser un simple snack, estos colosos del sabor son toda una experiencia sensorial que mezcla la tradición con la exageración —esa que tanto gusta a los capitalinos.

Basta acercarse a uno de estos puestos para ver el espectáculo. Una charola de más de medio metro, un chicharrón inflado y crujiente como base, y sobre él una montaña de ingredientes: cueritos, crema, col rallada, jitomate, cacahuates japoneses, queso rallado, aguacate en rebanadas generosas, salsas —de las que pican y de las que no—, limón, y hasta gomitas, si el cliente lo pide.

Cómete algo! Aquí venden chicharrones preparados de 1 kilo en CDMX – El Financiero
Llenan la panza y también el alma

“Es para compartir… aunque muchos se lo comen solos”

Luis “El Ticho” Ramírez, dueño de un carrito ambulante en Iztapalapa, cuenta entre risas cómo su idea de hacer chicharrones más grandes que el plato promedio empezó como un experimento para llamar la atención.

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Una fiesta de sabor

“Al principio la gente se tomaba fotos, nada más. Pero un día una familia me compró uno entero y lo acabaron en diez minutos. Ahí supe que tenía algo bueno”, dice con orgullo.

Hoy, Luis vende en promedio 20 chicharrones gigantes al día, a un precio que ronda los $130 a $150 pesos. No es barato, pero la gente lo paga con gusto. “Es como comer en una fiesta”, comenta María Fernanda, clienta frecuente. “No es solo comida, es experiencia. Hasta da gusto ver cómo lo preparan”.

El nuevo favorito de TikTok y las redes sociales

Como muchos fenómenos actuales, este antojito también debe parte de su fama al mundo digital. Videos mostrando la preparación de estos chicharrones han alcanzado millones de vistas, y cada semana parece surgir un nuevo reto: desde comer uno entero sin ayuda, hasta pedirlo con todos los toppings posibles.

“Lo pedí con todo. TODO. Me arrepentí un poco, pero qué delicia”, comenta entre carcajadas Diego, un joven influencer de comida callejera que ha visitado al menos cinco versiones distintas del famoso chicharrón XL.

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Tradición recargada

Aunque el concepto puede parecer una exageración moderna, el chicharrón preparado tiene historia en la cultura popular mexicana. “Lo vendemos desde hace más de 40 años en mercados y escuelas”, explica doña Lucha, veterana de la Merced. “Pero esto de hacerlo gigante es otra cosa. ¡La juventud lo reinventó!”.

En una ciudad donde lo cotidiano puede volverse viral, el chicharrón preparado tamaño familiar es un ejemplo perfecto de cómo el ingenio chilango no conoce límites. Y aunque algunos lo critican por lo excesivo, para muchos es una joya gastronómica que celebra el goce sin culpa, la reunión con amigos y, por qué no, un poco de locura al comer.

Porque si algo sabe hacer bien esta ciudad, es darle sabor a la vida… a lo grande.

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