Mundial 1942 y 1946: Las Copas del Mundo que la guerra nos robó

0
1080
Mundial 1942 y 1946
Mundial 1942 y 1946

Los Mundiales de fútbol de 1942 y 1946 no se celebraron debido a la Segunda Guerra Mundial. El mundo estaba en llamas entre 1939 y 1945, y obviamente, no había cabeza para organizar un torneo de fútbol. La FIFA canceló el del 42 antes de siquiera elegir dónde sería. Y para el 46, aunque ya había paz, Europa estaba en ruinas y no había ni dinero ni ganas. Tuvimos que esperar hasta Brasil 50 para que la pelota volviera a rodar.

Los Mundiales que Solo Existieron en la Imaginación

Cada cuatro años, el mundo se para. No importa qué esté pasando, la Copa del Mundo es sagrada. Es como una tregua global donde solo importa el fútbol. Y ese calendario es tan respetado que solo una catástrofe de verdad podría romperlo. Y ha pasado. La pandemia del COVID-19 nos dio un susto y aplazó la Eurocopa, pero antes de eso, hubo algo mucho peor: la Segunda Guerra Mundial.

Esa guerra no solo cambió el mapa del mundo, sino que nos dejó un hueco de 12 años sin fútbol. Entre la victoria de Italia en el 38 y el Maracanazo del 50, hubo dos Mundiales que solo existieron en el papel: los de 1942 y 1946. Son como los “mundiales fantasma”, los que la guerra nos robó.

El Último Mundial Antes de la Tormenta

El Mundial de Francia 38 ya se sentía raro. El ambiente en Europa estaba súper tenso. España no pudo ir por su Guerra Civil, y muchos países ya se miraban con recelo. Para la siguiente Copa, la del 42, ya había dos candidatos: la Alemania de Hitler, que quería usar el fútbol como propaganda, y Brasil, que soñaba con traer el torneo a Sudamérica.

mundial 1938
Imagen de EuroSport

Pero el 1 de septiembre de 1939, todo se fue al traste. Alemania invadió Polonia y empezó la guerra. El sueño del Mundial del 42 se acabó antes de empezar.

La Aventura de la Copa Jules Rimet: Escondida en una Caja de Zapatos

Con el mundo en llamas y la FIFA en pausa, una de las anécdotas más increíbles de la historia del fútbol tuvo lugar. Ottorino Barassi, el vicepresidente italiano de la FIFA, sabía que el trofeo Jules Rimet, que Italia había ganado en 1934 y 1938, corría un grave peligro. Temiendo que los nazis lo confiscaran como un botín de guerra, Barassi fue a la bóveda de un banco en Roma, tomó el trofeo en secreto y lo escondió en el lugar más insospechado: debajo de su cama, dentro de una vieja caja de zapatos.

Ottorino Barassi
Ottorino Barassi

Su intuición fue correcta. La Gestapo registró su casa en busca del preciado galardón, pero nunca se les ocurrió mirar en un lugar tan humilde. Gracias a la audacia de Barassi, la Copa del Mundo sobrevivió a la guerra y pudo ser entregada al campeón de 1950.

El Fútbol No se Detuvo del Todo

Aunque el Mundial fue cancelado, el fútbol encontró la manera de seguir rodando, incluso en el corazón del conflicto. En Alemania, el campeonato nacional continuó. En 1942, el Schalke 04, la gran potencia de la época, ganó la liga en una final contra el First Vienna de Austria, un equipo que participaba en el torneo alemán porque su país había sido anexionado por el Tercer Reich.

En otras partes del mundo, el fútbol sirvió como una vía de escape y un símbolo de normalidad en tiempos anormales.

1946: La Paz sin Mundial

La guerra terminó en 1945, pero las heridas eran demasiado profundas. Para 1946, Europa estaba en ruinas, y la economía mundial, devastada. La FIFA, al igual que el resto del mundo, estaba en bancarrota y sin la capacidad logística ni financiera para organizar un torneo global.

El primer Congreso de la FIFA de la posguerra se celebró en julio de 1946, justo en las fechas en que el Mundial debería haberse jugado. Era evidente que ese año no habría Copa del Mundo. Sin embargo, en ese congreso hubo una noticia esperanzadora: las cuatro federaciones británicas (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte), que se habían retirado de la FIFA en los años 20, decidieron regresar, fortaleciendo la organización de cara al futuro.

El Renacimiento: Brasil 1950

La FIFA tenía la intención de reanudar la Copa del Mundo en 1949. Con Europa enfocada en su reconstrucción, ningún país del viejo continente presentó candidatura. Brasil, que había mantenido su postulación de 1942, volvió a ofrecerse como sede. Su única condición fue que el torneo se celebrara un año más tarde de lo planeado, en 1950, para tener más tiempo de preparación.

La petición fue aceptada, y el mundo del fútbol comenzó a prepararse para su gran regreso después de 12 largos años de ausencia.

Sin embargo, el Mundial de 1950 estuvo marcado por las ausencias. Alemania y Japón, las potencias del Eje, no fueron invitadas. Países de Europa del Este como Hungría y Checoslovaquia, ahora bajo la órbita soviética, se negaron a participar. Y Argentina, en medio de un conflicto con la confederación brasileña, continuó con su boicot, privando al mundo de ver a una de sus mejores generaciones, liderada por Alfredo Di Stéfano.

Los Ecos de la Guerra en el Deporte

La historia de los Mundiales de 1942 y 1946 es un poderoso recordatorio de cómo los grandes conflictos humanos pueden silenciar incluso a la pasión más universal. Son las dos cicatrices en la historia de la Copa del Mundo, un paréntesis oscuro que nos hace valorar aún más la continuidad y el poder unificador que tiene el torneo hoy en día.

Estos “mundiales fantasma” nos enseñan que el fútbol, por más importante que sea, no es inmune a las tragedias del mundo real. Pero también nos muestran su increíble capacidad de resiliencia, su poder para renacer de las cenizas y volver a unir a las naciones en torno a un balón, como lo hizo en aquel memorable Mundial de 1950 en Brasil.

Mantente informado sobre todo lo relevante en Alternativo Mx.

¿La Mandarina Engorda? Mitos y cuántas puedes comer al día

Mantente informado también de otros temas en Noticias Gobierno.

Share
Te puede interesar:
Muro de Berlín, a 35 años de su caída

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí