Javier Solís, a media voz se hizo escuchar en todo el mundo

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Javier Solís
Javier Solís

Seis décadas después de su muerte, Javier Solís siguen siendo uno de los intérpretes de música mexicana más populares y con mayor arrastre entre el público mexicano y de América Latina.

Conocido con “El Rey del Bolero Ranchero”, Javier Solís es considerado el mejor intérprete del género, tanto por la prensa especializada como por los propios intérpretes de música regional mexicana y por el público.

Incluso, hay quien considera que Solís es el par de Frank Sinatra de Iberoamérica, dadas sus virtudes vocales, especialmente su media voz.

Intérpretes de otras latitudes como el italiano Domenico Modugno lo consideraron un fuera de serie.

Su origen

Gabriel Siria Levario nació el 1 de septiembre de 1931 en el entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México, u sus primeros años los pasó al amparo de sus tíos Valentín Levario y Ángela López en el popular barrio de Tacubaya.

Desde muy joven tuvo que trabajar en diferentes oficios como panadero, mecánico y carnicero, de ahí que en sus inicios como intérprete el público comenzó a identificarlo como “El morrongo de Tacubaya”.

Fue David Lara Ríos, propietario de la carnicería La Providencia -donde el joven Gabriel se ganaba la vida cortando filetes, quien lo impulsó para que tomara sus primeras clases de canto.

Aunque Javier poseía un canto natural agradable al oído, fue el maestro Noé Quintero quien le dio sus primeras lecciones de vocalización y solfeo.

Gabriela Siria Sáinz, hija del ídolo de Tacubaya, asegura que su padre tomó clases de canto durante unos meses, no siquiera un año… no necesitó más.

Éxitos musicales

Ya con el nombre artístico de Javier Solís, el intérprete comenzó a grabar discos en 1956 para la disquera Columbia, específicamente los boleros Qué te importa (Rafael Hernández) y Por qué negar (Agustin Lara).

No fue sino hasta 1959 cuando grabó un bello bolero de Rafael Ramírez titulado Llorarás, llorarás, que se convirtió en su primer éxito discográfico y que le abrió las puertas al mundo musical de México, Estados Unidos y América Latina.

Desde ese momento vinieron éxitos al por mayor cómo Payaso, Me recordarás, El loco, Si Dios me quita la vida, Entrega total y su obra cumbre Sombras nada más, un viejo tango que el arreglista Gustavo A. Santiago revolucionó en ritmo de bolero.

Sombras nada más, grabada en 1965, fue una invitación escrita en pentagrama a la internacionalización de Javier Solís, específicamente a la conquista del mercado europeo.

Sin embargo, la muerte sorprendió al ídolo de Tacubaya el 19 de abril de 1966 y dejó pendientes algunos proyectos importantes para su carrera artística, entre grabaciones discográficas, películas y giras internacionales.

Sombras nada más

Javier Solís dejó de existir la madrugada del 19 de abril de 1966, un hombre de cuna humilde que salió de las sombras de Tacubaya, entre organilleros y payasos de barrio, para conquistar el mundo con un arma de terciopelo: la media voz.

Desde muy joven, Javier cantó como nadie lo había hecho hasta ese momento, con parámetros y tesituras vocales pocas veces explotados por intérprete alguno a nivel mundial.

Su público se le dio en una entrega total, que a 60 años de su partida física lo sigue idolatrando y le sigue reconociendo su don de cantante surgido por obra inmaculada de la virgen de barro.

Su éxito tuvo fundamento en el género del bolero acompañado del tradicional mariachi y eso consta en temas como Llorarás, llorarás, Entrega total, Me recordarás, En tu pelo, Si Dios me quita la vida, Gema, El loco y un largo etcétera.

Pero Javier también incursionó con maestría interpretativa en otros géneros musicales como el arrabalero tango, el festivo pasodoble, la alegre canción ranchera, el pícaro huapango, el cadencioso vals y la siempre romántica balada.

En sus años de inicio, Javier Solís grabó con trío, luego el éxito le abrió las puertas acompañado de mariachi, pero también se dio el lujo de grabar con orquesta y apoyado en la tecnología, también puso su voz con banda.

A 60 años de su partida física, el ídolo de Tacubaya sigue dando cátedra vocal y continúa por el camino del éxito perenne… cada año que pasa, Javier canta mejor.

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