Entrevista Agustín Dorantes: La ley reembolso

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Agustín Dorantes
Foto: Alternativo.mx

Les presentamos la entrevista con el senador Agustín Dorantes. ¡No te la puedes perder!

Senador, ¿por qué insiste en que la Ley Reembolso es urgente para el país?

Porque ya estuvo bueno de que la gente haga milagros para sobrevivir. Cuando un mexicano enferma, no debería tener que endeudarse ni vender lo que tiene para comprar algo tan básico como sus medicinas. El desabasto no es una estadística; es un dolor que se vive en cada casa donde hay un paciente crónico, un adulto mayor, una mamá que cuida a su hijo.

Por eso urge. La Ley Reembolso es muy sencilla: si el gobierno no te da tu medicina, que te regrese tu dinero. Punto. Es lo mínimo que un país puede hacer por su gente. Esto no es “regalar”, es devolver lo que te deben. Y cuando el Estado falla, no puede ser que el costo lo pague la familia, que ya está cargando con suficiente preocupación.

Y también urge porque la enfermedad no espera. La vida no espera. Las familias no pueden seguir escuchando “regrese mañana”, “no llegó”, “no hay”, como si fuera normal. No podemos seguir acostumbrándonos a vivir así. Esta ley es para que nadie más enfrente la enfermedad con miedo a la quiebra.

¿Por qué ahora la Ley Reembolso es ciudadana? ¿Cómo puede la gente participar y firmar?

La volvimos ciudadana porque la gente está cansada de que todo dependa de negociaciones políticas. Esta vez la voz es de las familias, no de los partidos. Cuando una iniciativa llega al Senado con decenas de miles de firmas, los legisladores ya no pueden darle la vuelta. Tienen que verla, discutirla y votarla. Y eso es exactamente lo que queremos: que nadie pueda ocultar esta realidad bajo la alfombra.

Firmar es facilísimo: se descarga la app del INE, se escanea el INE físico, y listo. Tu firma queda registrada y validada. Lo más bonito es que la gente está ayudando a otros a firmar: nietos ayudando a sus abuelos, mamás firmando junto con sus vecinos, jóvenes explicando cómo usar la app. Se volvió un movimiento de verdad.

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Y la respuesta ha sido emocionante. Hay personas que, con lágrimas en los ojos, se acercan y dicen: “yo quiero firmar porque ya no puedo más”. Esta no es mi ley; es la ley de quienes han sufrido el des abasto en carne propia. Esa fuerza ciudadana es la que va a mover al Senado.

Senador Agustín Dorantes, usted ha mencionado que hasta el 40% del ingreso de una familia se está yendo hoy en comprar medicinas. ¿Qué significa en la práctica ese 40% para el hogar mexicano y qué consecuencias reales tiene en la vida de las familias?

Ese 40% es brutal. Es como si cada mes una familia tuviera que entregar casi la mitad de lo que gana solo para no dejar de tomar un tratamiento. Estamos hablando de gente que deja de arreglar la casa, de mamás que estiran los alimentos, de padres que tienen que decirle a su hijo: “este mes no podemos pagar eso, porque tu abuela necesita su medicina”.

Te cuento algo que me marcó. La señora Carmen, una adulta mayor, me dijo: “Yo ya aprendí a vivir con mi enfermedad, pero no sé cómo vivir sin dinero para comprar mis medicinas.” Esa frase te rompe. Porque te das cuenta de que la enfermedad se volvió la segunda preocupación; la primera es el bolsillo. Eso no debería pasarle a nadie.

Ese 40% significa angustia. Significa que la enfermedad no solo te golpea el cuerpo, también golpea tu tranquilidad, tu mesa, tu dignidad. Por eso estamos luchando para que ese esfuerzo lo asuma quien falló: el gobierno, no la familia.

¿Cuál ha sido la respuesta de la gente a la recolección de firmas? ¿Cómo lo está viviendo en territorio, Senador Agustín Dorantes?

Ha sido impresionante. La gente no solo firma; la gente se adueñó de la iniciativa. En cada colonia, cada mercado, cada comunidad, lo primero que me dicen es: “¿Ya puedo firmar? ¿Dónde lo hago? ¿Cómo ayudo?”. Nunca había visto a tantas personas movidas por una misma causa con tanta claridad: proteger la salud.

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Lo más emotivo es ver familias completas firmando juntas. Ver a un nieto enseñándole a su abuelita cómo usar la aplicación. O adultos mayores que te entregan sus recetas, como diciendo: “aquí está mi historia, por favor no la olviden”.

Es duro, pero también es un recordatorio de que la gente está dispuesta a luchar cuando se trata de su salud y de la salud de los que aman. Y lo más fuerte es que la gente no espera a que la busques. Ellos mismos están invitando, compartiendo, organizando. Esto se volvió una cadena de esperanza. La firma ya no es un trámite; es un acto de dignidad.

Senador Agustín Dorantes, ¿qué le dice a quienes sienten que el desabasto ya no tiene solución y que ninguna propuesta, incluida esta, cambiará lo que viven día a día?

Les diría que entiendo ese sentimiento, porque lo escucho todos los días. Cuando tú estás enfermo o tienes a alguien en casa enfermo, te cansan los discursos. Necesitas soluciones, no promesas. Y esta ley no es un discurso: es un cambio de reglas. Hoy, si no hay medicina, tú pagas. Con esta ley, si no hay medicina, el gobierno paga. Eso cambia todo.

También les digo que no podemos rendirnos. No podemos aceptar que ir a una clínica sea una ruleta rusa. No podemos permitir que un adulto mayor tenga que elegir entre comer o comprar su tratamiento. Cuando la vida depende de un medicamento, ya no es un “tema administrativo”; es una urgencia humana.

Y finalmente, les digo algo de corazón: esto va a cambiar porque la gente ya se cansó. Porque la gente ya despertó. Porque la firma de cada persona es una declaración: “me niego a normalizar el desabasto.” Esta ley no depende de mí; depende de nosotros. Y juntos, claro que podemos cambiar lo que hoy parece imposible.

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