¿Por qué me cuesta tanto trabajo perdonar a mis papás?

0
1005
Por qué

Esta es una pregunta que todos deberíamos hacernos, ya que todos llevamos en el corazón trazos y cicatrices imborrables de los errores y equivocaciones  que nuestros padres cometieron con nosotros. Pareciera que la vida y el destino nos colocó justo con aquellos que nos lastiman, con aquellos incapaces de amarnos en la forma en que lo necesitamos. La vida, al parecer se empeña en darnos unos padres que nos hieran y se alejen de aquellos padres ideales  que hubiéramos deseado tener.

Pero, ¿Por qué? ¿A qué extraña circunstancia se debe esto? La respuesta pareciera simple, sin embargo es de una complejidad y profundidad indecibles. Cada persona, cada encuentro y cada vinculo en nuestras vidas, tienen una profunda resonancia con nuestro ser, una intensa conexión a nivel emocional, psicológico y espiritual. Absolutamente ninguna de nuestras relaciones son aleatorias o accidentales, con mayor razón, tratándose de la relación con nuestros padres; estos seres imperfectos, llenos de defectos que nos marcan y craquelan el alma de forma tan permanente y definitiva.

Ellos  son nuestros maestros, y no lo son porque nos enseñen a caminar, a hablar, a comer o un sinfín de cosas que en el día a día aprendemos de ellos, si no, por las dos lecciones más importantes que venimos a aprender como seres humanos: El amor incondicional y el perdón radical.

Infancia de nuestros padres

Cuando, como hijos podemos adentrarnos en las profundas tinieblas de la infancia de nuestros padres y podemos reconocer ahí, a una niña pequeña abandonada, mal amada, desatendida, muerta de miedo al pasar sus tardes sola,  ó, a un niño pequeño asustando por la violencia intrafamiliar de la que fue víctima, teniendo que guardar su enojo y su frustración porque sacarlos resultaba en más violencia. Entonces, tal vez, podamos reconocer el origen del comportamiento hiriente de quienes hoy, años más tarde, intentan hacerlo mejor con nosotros, sus propios hijos, sin tener clara la forma, ni los ¿cómos?, porque nunca los aprendieron. Esos seres pequeñitos heridos y lastimados que viven dentro de ese par de adultos que hoy solo quieren amarnos, sin saber cómo. Que duramente lo intentan desde sus propias carencias, vacíos y necesidades sin resolver.  Y que con mucha frecuencia no duermen por habernos lastimado,  sin saber cómo remediarlo, acumulando más y más culpa dentro de su ser.

Comprensión de su historia

Nuestros padres son víctimas de su propia historia, misma que hoy forma parte indiscutible de nuestra vida y está ahí, justamente para que aprendamos a perdonarlos y amarlos incondicionalmente, partiendo de la compresión de sus historias. En este sentido es, pues, que nuestros padres están aquí para enseñarnos a perdonar, son a quienes debemos perdonar en primera instancia porque indudablemente son quienes más nos han lastimado. Este perdón que surge cuando podemos comprender el origen de su comportamiento indolente e hiriente; perdón que surge cuando podemos ver a ese pequeñito lastimado queriendo defenderse gritando y enojándose por todo y por nada, y que hoy nos grita y levanta una mano, cuando en realidad a quien ha querido gritarle es a su propio padre o madre que lo lastimaban.

Solo lograremos amarlos incondicionalmente al empatizar amorosamente con sus historias y con nuestro cariño y comprensión ayudar a sanar  sus rotos corazones de a poco, transformando así, nuestros vínculos con ellos, por unos más cercanos, sanos y amables.

Aprendizaje

El tercer y no menos importante aprendizaje que heredamos de nuestros padres es la responsabilidad de nuestro propio ser, es decir, hacernos cargo de nuestras propias heridas,  lamerlas y sanarlas. Buscar los medios y la ayuda necesaria para dejar de culparlos y hacernos cargo de nuestra propia historia  y comportamientos nefastos  copiados y aprendidos de ellos. Nos toca aprender la resiliencia y la reconstrucción de nuestro propio ser. Trabajando en nuestro crecimiento personal, sanando nuestras heridas para evitar repetirlas en nuestros hijos, para convertirnos en una mejor versión de nuestros padres, rompiendo así, ciclos fractales de repetición infinita de dolor y sufrimiento.

Ahora te toca a ti!!!

 

Este escrito fue realizado por la Lic. Michelle Martos Ramírez, a continuación encontraras sus redes:

Lic. Michelle Martos Ramírez

Consultora y Comunicadora en Semiología de la Vida Cotidiana

WhatsApp 4422302398

Instagram: @encontrando.te

Facebook: Encontrando.te

Te puede interesar:
IEEQ promueve valores democráticos a través de cuentos

Share

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí