Los Placeres de la Mesa

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“Comer es una de las cosas que puedes hacer tres veces al día hasta los 100 años, cuídalo”. – Gastrofilus –

Antes de entrar en temas de al placer en la mesa y más reflexiones sobre este tema tan amplio, y después de haber puesto en escena los utensilios como la cuchara, el cuchillo y el tenedor a lo largo de la historia, no podemos dejar de mencionar al mantel y la servilleta.

El uso del mantel se remonta a tiempos del imperio romano, donde se utilizaban manteles de lino, algunos teñidos de colores, y los invitados a la mesa llevaban sus propias servilletas o mappae, así como los vikingos utilizaban sacos de cereal para limpiar la suciedad de las mesas cuando se disponían a las comilonas.

En la Edad Media, los manteles eran decorados con bordados y flecos y eran protagonistas del montaje de la mesa, llegando a ser venerados ya que se convirtieron en una marca de nobleza.

Dice la leyenda que Carlomagno usó un mantel hecho con asbesto para cenar con sus invitados bárbaros, y después de finalizado el banquete lo arrojó al fuego para impresionar a los comensales, este truco buscaba sorprender a los invitados para convencerlo de sus poderes. 

Durante la Edad Media y el Renacimiento era imprescindible el uso de manteles y servilletas inmaculadamente blancos, mientras más blanco fuera, más importante el rango del anfitrión, el blanco era un símbolo de estatus, se sabe que el procedimiento de limpieza en aquella época era complicado ya que no existían quitamanchas o productos especializados, se usaban lejías, cenizas de madera, y hasta ¡orina!, y el planchado en el Medievo tardío se llevaba a cabo con rodillos de madera y planchas metálicas calentadas con carbón.

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En la revolución industrial con la producción en masa de diversos artículos, el mantel se volvió común entre las clases medias y por supuesto de la burguesía, pero en el colapso de la economía en 1929, las amas de casa se vieron en la necesidad de 

confeccionar sus propios manteles a base de colores brillantes y estampados buscando compensar la tristeza y la depresión por la crisis.

Los materiales y diseños han evolucionado a lo largo del último siglo, obedeciendo a las modas y a las tendencias en el uso de nuevos materiales, así es como en la década de los 50 aparece el hule, no muy aceptado, pero formó parte de esta evolución mutando a ser un paño de vinilo unido a una tela de algodón, resistente al agua, a la decoloración y a las manchas. 

A partir de la década de los 70`s, el fenómeno de desintegración del modelo familiar en algunos estratos sociales, se comenzó a abandonar el espacio familiar para compartir los alimentos en familia, y dejó de ser necesario montar la mesa con mantel para el agrado de los comensales, se comenzó a hacer uso de manteles individuales de plástico, u otros materiales más funcionales para comidas rápidas, y el ahorro en tiempo y de los costos que implica su uso.

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Llegamos a la actualidad donde el mantel es utilizado en eventos especiales reservados a recibir visitas y regalar un elemento más a una mesa bien dispuesta.

En la actualidad la gran mayoría de los conceptos restauranteros no usan mantel en sus mesas, en la mayoría de los casos son individuales desechables o de materiales reutilizables, que buscan el ahorro por lo que representa la inversión, el cuidado y el lavado de estos elementos, ayudando a disminuir los costos operativos.

No cabe duda de que el mantel es otro de los invitados a la mesa, pero como a todos nos pasa, no siempre somos invitados a todos los convites, así que aun y en desuso, no deja de ser un regalo para los comensales, donde mostramos el interés por agradar al momento de servir lo que con esmero se preparó para esa ocasión.

AUTOR: Sergio Salmón Franz – Tiburón Culinario

Director General

Grupo Caserío

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