“Las campañas electorales ya comenzaron”

0
499

Difícil vencer a MORENA, qué no es un partido político con ideales, planes y principios, es simplemente la portada uní personal de un hombre.

En México hay una injusticia social demasiado grande y cada vez más injusta.

Mi primo me mando un escrito de Jose Saucedo, que me pareció muy interesante y que explica detalladamente la situación socio económica del País y de esa manera se entiende porque es probable que este Junio gane MORENA.

Les comparto lo más resumido posible el escrito que me mandaron, espero que les sirva como a mí, para crear conciencia de nuestro injusto México.

Conviene recordar la metáfora que emplea Ricardo Raphael en su obra Mirreynato para ilustrar la desigual distribución de la riqueza en nuestro México.

 En el texto de referencia compara al país con un edificio de diez niveles en donde habitan  los 120 millones de mexicanos.

 En cada nivel viven 3 millones 230 mil familias integradas, en promedio, por 3.7 individuos cada una. Esto equivale, grosso modo, al 10% de la población en cada nivel.

 En el pent-house están las más acaudaladas que detentan el 46% de la riqueza del país, mientras que las más pobres ocupan la planta baja a quienes solo toca el 0.3%.

En el pent-house también hay niveles.

 Si lo dividimos en 5 departamentos, en el más alto se encuentra el 0.01% de la población, 3,230 hogares, con un ingreso mensual de 2 millones 500 mil pesos. El siguiente lo integra el 0.1%, 32,300 hogares, que perciben en promedio 650 mil pesos al mes. En el tercer nivel se encuentra el 1% de los mexicanos, 323 mil hogares, que obtienen un ingreso promedio 165 mil pesos al mes. Un nivel abajo está el 2% de la población, 646 mil familias que ingresan mensualmente 110 mil pesos. Por último, los más pobres de los más ricos viven en departamento más bajo del pent-house y equivalen al 5% de los hogares mexicanos, 1 millón 615 mil familias con una percepción de 63 mil 500 pesos mensuales.

En términos generales, los herederos de las familias del pent-house, o al menos de los 3 niveles más altos, se conocen como “Mirreyes” y son quienes dan origen al título de la obra. Se les identifica fácilmente deambulando en los centros comerciales, restoranes o antros de moda. Las chicas lucen abundantes y relucientes cabelleras, pantalones muy ajustados de piel en colores brillantes y esos tacones altísimos llamados stilettos. Ellos llevan el pelo embadurnado de gel, jeans también ajustados, la camisa fuera del pantalón, el infaltable chalequito y mocasines sin calcetines con unas enormes y brillantes iniciales LV u otras similares. Saben de memoria el precio de un Porsche Carrera, la alineación del equipo ganador en el Superbowl y recitan a la menor provocación la lista de multimillonarios de Forbes. Sus padres, por otro lado, conocen las cotizaciones del IPC, del Dow Jones, el London Stock Exchange, el Hong Kong EX y el Nikkei. Han bebido Petrus y Romaneé Conti y están al pendiente de las subastas de Sothebys y Christie’s.

Los más pobres de los más ricos son aquellos que pagan su casa de 300 mil dólares con una hipoteca a 30 años y con igual esfuerzo los abonos de un BMW de los chicos para él y una minivan para ella. Los hijos asisten, but of course, a escuelas y universidades privadas y las señoras se trauman porque “… el Gordo ya va a cumplir 10 años y… NO CONOCE DISNEYLAAANDIA”.

Es poco probable, sin embargo, que unos y otros conozcan el precio de la tortilla, el costo del pasaje entre la terminal Indios Verdes y la estación Observatorio del metro capitalino o en donde se localiza el municipio de Sombrerete. Muy difícilmente estos personajes entrarían en lo que los otros calificarían como “el mexicano” y desde luego sus conocimientos los ponen a salvo de esa ignorancia que, según mi amigo, provoca inclinarse por Morena. 

Esto no quiere decir que no existan mexicanos acaudalados comprometidos con el país, dotados de amplia consciencia social y empeñados en mejorar las carencias y limitaciones de los necesitados. Desafortunadamente, no son el común denominador.

Ahora sigamos bajando niveles en esta hipotética construcción. En el piso 9 el ingreso mensual promedio por familia es de $42,100 pesos. $14,900 en el 8 y $11,850 en el 7. Estos últimos pueden costearse un viejo carrito para la familia, cuentan con el beneficio del IMSS, de la medicina social o de esos verdaderos apóstoles que son los médicos de barrio. Los jóvenes asisten a escuelas oficiales y pueden aspirar a cursar una carrera en la UNAM o en el IPN. Conocen Acapulco o los pueblos de sus ancestros y estrenan de vez en cuando ropa barata que adquieren en tianguis o en comercios aledaños a los mercados municipales. Ni saben lo que es el NAIM ni les preocupa lo que haya costado su cancelación y el que sea Bartlett quien dirige la CFE o Irma Eréndira titular de alguna secretaría les dice lo mismo que si lo fuera López Dóriga o el astronauta Neri Vela.

Te puede interesar:
Palacio de Justicia del Tribunal Superior del Estado tendrá nueva sede

 Pero ven con simpatía el que el presidente de la República, el mero mero, viaje en avión comercial; que haya abierto Los Pinos para el gran público y que repita ad nauseam que los políticos de antes eran todos unos rateros que saquearon al país mientras que él y los suyos “no somos iguales”. Supongo, y solo supongo pues no lo sé, que de aquí para abajo la población del país está integrada por “el mexicano”.

Como en el caso anterior, algunos de los jóvenes pertenecientes a este sector, y adultos en menor medida, son preparados, cultos y bien informados; comprometidos y deseosos de trabajar por el bien de México y los mexicanos. Sin embargo, como en el caso anterior, no son el común denominador.

Los niveles que siguen hacia abajo reflejan con crudeza la desigualdad en México. En el piso 6 una familia integrada, repetimos, por 3.7 individuos, percibe en promedio $9,600 pesos al mes; en el 5 $7,900, $6,500 en el 4 y $5,250 en el 3. Los dos niveles inferiores son de terror. $3,800 pesos mensuales por familia en el piso número 2 y $2,300 en el 1. Démonos cuenta que en el penúltimo nivel, en promedio, un individuo debe sobrevivir con 35 pesos al día y en el último con 20 (números de 2013, insisto). Y digo en promedio, lo que significa que hay muchos mexicanos que mal subsisten con menos.

Jamás acuden a comprar a un Soriana o un Superama en la localidad cercana porque ahí los ven feo, o al menos así lo sienten ellos. Compran en su pueblo una gallina gorda por 100 pesos, de esas que hacen buen caldo y algún guisadito. Muelen su propio maíz para abastecerse de tortillas y con eso reciben de vez en cuando a sus hijos, ellos ayudantes de albañil y ellas dependientas de Elektra o sirvientas en alguna casa clase mediera de Toluca. Aciertos o desatinos del gobierno les son absolutamente desconocidos y, desde luego, no forman parte de sus preocupaciones. Pero desde que López Obrador, a quien sí conocen, llegó al poder reciben cada uno su pensión de adultos mayores y con ella viven mejor. Los discursos de los políticos, aún de los más populares que pregonan “Veo un México con hambre y sed de justicia” no les dicen absolutamente nada mientras que “maginasen, es de que no somos iguales”, “ya chole” o “fuchi, guácala” les dice mucho. Y pertenecen, desde luego, de aquellos que conforman esa gran masa que los otros llaman “el mexicano”.

 De ese 20 por ciento de hasta arriba, de esos 25 millones de mexicanos, ¿Cuántos leen regularmente el periódico? ¿Cuántos leen la página editorial? ¿Algún semanario o revista mensual en donde escriban ideólogos, politólogos o analistas realmente preparados, educados e informados? ¿Cuántos ven en TV o escuchan en radio programas que analicen seriamente la situación política, social y económica del país? No creo exagerar si digo que ni el 10% de ese 20%. Dudo que lleguen a 3 millones los mexicanos calificados para expresar opiniones sólidamente fundadas y soportadas con datos ciertos y comprobables. Me sorprendió saber que en un grupo de 10 o 12 amigos, todos ellos universitarios y algunos con impresionantes posgrados, altos directivos o ex directivos de importantes empresas trasnacionales, no pasaban de 3 los que llenaban esos zapatos. También me sorprendió otro privilegiado, también con licenciatura y maestría, ex director internacional de una de las empresas líderes en su ramo a nivel mundial, que no sabía de la existencia de la revista Letras Libres. No es que no la hubiera leído, es que no sabía que existía. Pero esto no impide a ninguno de ellos emitir opiniones, generalmente infundadas, descalificando al gobierno, gritando su oposición a Morena y lamentarse amargamente de lo que acontece en este “pobre país”.

Lo hasta aquí expresado no significa que apoye o concuerde con el gobierno de López Obrador. Estoy convencido que es nefasto y que está causando un serio daño al país. Sólo trato de explicarme y compartir con quienes esto lean, la razón por la que hay tantos mexicanos que están de su lado.

Y… ¿los que no lo estamos? 

Oootra vez La monjita Zavala, el asidero desesperado de Calderón para colgarse nuevamente del presupuesto y de los reflectores. No importa que haya tenido que retirarse de la contienda presidencial por no alcanzar ni el 3% en las encuestas, lo importante es no quedar fuera aunque el costo político sea el naufragio de la oposición. Oootra vez Santiago Creel y Chepina Vázquez Mota. O El tal Samuel García, grotesco personaje que se ha hecho famoso a fuerza de decir pendejadas, con su odioso tonito pretendidamente norteño que simula quejidos e induce a suponer que está siendo violado mientras suelta sus idioteces.

Te puede interesar:
Memo Ochoa regresa al nido de Coapa

La oposición, what ever that means, está pa’ llorar. Ricardo Anaya reinicia su campaña presidencial constituyéndose en un burdo remedo de López Obrador recorriendo el país. Se ve y se siente fingido, totalmente fuera de lugar durmiendo en una casucha con piso de tierra y calentando frijoles para el desayuno, cuando se empeñó en divulgar que hablaba francés e inglés y que su esposa e hijos vivían en Atlanta para que los chicos fueran a la escuela en EU, pues quería lo mejor para ellos. Así como Anayita está que ni mandado hacer para ese papel, nunca podrá convencernos de su cercanía con el pueblo. Cuestión que López maneja a la perfección.

¿Qué decir de los que han pretendido erigirse en opositores? Ahí tienen al tal Lozano. ¿Qué les pasa a los de Monterrey? Con Samuel y este orate se conforma el mejor equipo pro AMLO que hayamos visto. Vale recordar el soberano ridículo que hizo con su plantón que, como dijo Sánchez Cordero, no le quitó el sueño ni para la siestecita de la tarde. Un tipo que se las da de bravucón y de rudo que no fue para dormir una sola noche en el suelo; que a la hora en que salió de su hotel de lujo lo hizo rodeado de paleros para no arriesgarse al menor empujón. Un gritoncito culero que hubo de regresar con la cola ¾de perro chihuahueño¾ entre las patas a rezar el rosario a Chipinque. ¡Vaya servicio que le prestó a López!

Llega de repente algún video de un supuesto abogado de León que no es otra cosa que el dirigente de una asociación religiosa desconocida, de nula convocatoria, y que nos advierte sobre los peligros del comunismo y las amenazas a nuestra fe. ¡Háganme el favor! A estos santurrones se les paró el reloj en 1963.

¿Y entonces? Pues muy a mi pesar creo que, así como están las cosas, tenemos Morena para rato.

 Ernesto Zedillo, mucho tiempo después de haber terminado su sexenio, los pendientes que  dejé al concluir mi mandato: la educación y el Estado de Derecho.

Pero no es esa la única ignorancia del mexicano. La ignorancia de las élites es también escandalosa. ¿Qué tanto saben los habitantes del pent house de las colas para lograr una consulta en el IMSS, ¾ para los afortunados que lo tienen ¾ ; del costo y las más de dos horas de transporte de Ixtapaluca a Vallejo en la madrugada, de pasar ocho horas entre “punto de venta” y “punto de venta” haciendo inventarios de Topo Chico y de Coca Cola antes de otras dos horas en pesero para regresar a casa, a mal comer lo que se puede comprar con los ciento catorce pesos de salario diario; del no saber nada del hijo que partió hace seis meses a buscar una vida mejor del “otro lado”; del desprecio y prepotencia de un Ministerio Público que humilla y extorsiona para recibir una denuncia por violación; de tener los pies encallecidos y llagados por caminar kilómetros con unos zapatos agujereados y tiesos; de vivir en casuchas sin agua y sin luz y ver morir a los niños, parasitados y desnutridos, por falta de atención y de medicinas.

Y es ahí, con ellos, donde López noquea en el primer round. Porque López sí sabe lo que el pent house ignora. Y sabe también como hacerles saber que lo sabe. Noquea en el primer round porque la “oposición” no sabe que los votos de la gran mayoría no se logran con esas cifras ininteligibles de las pérdidas de Pemex, el NAIM o la CFE; con alardes de avances tecnológicos sobre cuestiones que no les interesan, con ostentosos posgrados que no pasan de ser papeles indescifrables para ellos.

Mientras no haya oposición que entienda que las elecciones se ganan abajo del pent house, hay Lopeces para rato.

Y mientras nuestros gobernantes no entiendan que la opulencia del pent house es incompatible con la miseria del sótano; que la pobreza y la marginación de esos niveles inferiores son la verdadera miseria del país entero, que desde 1521 y hasta 2021 han sido muy pocos los que han vivido del trabajo de muchos, seguiremos siendo el país de conquistadores y conquistados que no merecemos.

Espero les sea útil este reporte como lo ha sido para mí.

En resumen, necesitamos. EDUCACION, EDUCACION, EDUCACION.

Share

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí