Dr. Saúl Alfonso Esparza Rodríguez
Profesor investigador de la División de Economía y Negocios, Universidad Anáhuac Querétaro
La humanidad se encuentra celebrando el hito histórico logrado por la misión Artemis II y su tripulación Reid Wiseman (Comandante de la misión), Victor Glover (Piloto), Christina Koch y Jeremy Hansen (Especialistas de misión), culminada con éxito el pasado 10 de abril, y completando con ello el primer viaje tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años.
El enorme éxito logrado por esta impresionante hazaña ha permitido cumplir con una etapa más en la exploración espacial, creando las condiciones para que en la siguiente misión de Artemis III se incluyan pruebas de acoplamiento en órbita terrestre, y para el ansiado regreso de astronautas a la superficie lunar, que esta planeado para lograrse en la misión Artemis IV en el 2028.
La colonización de Marte por la IA antes que por seres humanos
Ante el vertiginoso desarrollo tecnológico requerido para lograr las siguientes etapas de exploración espacial, vale la pena preguntarse el papel que jugará la inteligencia artificial en los procesos venideros, tomando en cuenta que dicha industria muestra un crecimiento radicalmente rápido a nivel global, y que cada nuevo desarrollo tanto en IA intangible como tangible trae consigo una aceleración de descubrimientos que incluso han hecho posible replantearnos nuestro rol tanto a nivel productivo, como social e individual.
Para comprender este desarrollo con un mejor contexto, es importante destacar que uno de los principales planes que Jesse Huang esta impulsando en la actualidad es el desarrollo de la IA tangible como objetivo y misión de la siguiente etapa evolutiva en la creación de autómatas humanoides, que puedan interactuar con el espacio físico, aprender de los estímulos del ambiente, y tomar decisiones en ambientes no controlados e inciertos; es decir, que puedan aprender, comportarse y decidir como seres humanos.
En ese sentido, la complejidad de esta tarea no solamente esta definida por los retos que representa crear sistemas de tal grado tecnológico e insertarlos debidamente en la dinámica del ser humano, sino que los algoritmos utilizados para la toma de decisiones sean codificados no sólo en términos de prueba y error, sino en cuestiones éticas, en donde la introducción de robots y/o drones interactivos no representen un riesgo para la seguridad y el bienestar de la sociedad.
Complejidad en las tareas
Es por ello que, en lo que respecta a la ética de la IA y la robótica, el debate suele centrarse en problemas técnicos que buscan alcanzar el resultado deseado, considerando que la noción de «inteligencia artificial» (IA) se entiende ampliamente como cualquier sistema computacional artificial que exhibe un comportamiento inteligente; sin embargo, es importante destacar que el concepto de inteligencia artificial ética no se reduce a un simple conjunto de algoritmos para resolver una situación dada, dado que cualquier contexto social se compone de una diversidad de variables, muchas de ellas de naturaleza relativa.
Ante este panorama, la complejidad que surge en el supuesto de introducir IA tangible en la sociedad se representa por el proceso decisorio de tales autómatas, que debe tomar en cuenta las reglas que la humanidad ha creado para todos los aspectos de la vida: transitar, convivir, producir, comunicarse, evolucionar, entre otros.
Colonización
Es precisamente por estas razones que la convivencia entre humanos y autómatas creados con IA es tan compleja, pues como personas no sólo nos regimos por un conjunto de reglas que puedan ser estructuradas como un algoritmo (entendido como un conjunto de pasos o etapas ordenadas que se siguen para ejecutar una acción), sino que también tomamos decisiones irracionales, sentimentales o causadas por el temor u otras emociones.
Sin embargo, el espacio exterior, los satélites y planetas, no tienen esta limitación; es posible enviar un conjunto de robots, rovers y drones para colonizar un planeta utilizando un proceso polietápico que incluya las etapas de exploración, identificación de elementos útiles para producir, colonización y construcción de bases, todo ello, bajo la actividad continua y sin descanso de autómatas construidos para tal fin.
Ante esto bien podríamos cuestionarnos ¿Hay necesidad de continuar enviando seres humanos a un ambiente tan hostil para la vida humana como lo es el espacio?; mi respuesta es que debemos replantearnos la exploración espacial considerando las nuevas posibilidades que nos abre el desarrollo de la IA, tanto tangible como intangible, para tal fin.
¡Conoce más sobre mi propuesta para fortalecer los desarrollos de la NASA!
https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=4727559








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