Neuropolítica | Corruptómetro

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Alternativo.mx / Una cosa es el instrumento para medir una variable, otra el registro o evidencia de la misma, pero lo más importante es la variable en sí, y la manera de controlarla.

En este sentido, el Sistema Estatal Anticorrupción y el Comité Coordinador del Sistema Estatal Anticorrupción, representan el instrumento que mide, sin embargo, el registro y evidencia de la corrupción, solo refleja la dimensión de la integridad moral de los hombres y mujeres con funciones públicas.

La corrupción es una conducta donde la conciencia está enterada de los alcances y consecuencias del hecho. Medir la corrupción y clasificarla como conducta delictiva, es como medir el grado de infección, clasificarla en la tabla de enfermedades, y esperar a ver qué pasa o creer que con eso basta, si no se le da el tratamiento adecuado, la infección puede matar o dejar secuelas en la persona, lo mismo ocurre en el fenómeno de la corrupción, si se detecta y clasifica, pero no se le da tratamiento o el tratamiento es inadecuado, entonces la corrupción mata al sistema de gobierno o deja secuelas como la que estamos viendo desde el primero de julio.

El corruptómetro, como neologismo, se refiere a la medición del acto delictivo de los servidores públicos en el ejercicio de sus atribuciones. Al paciente ya se le midió la función cardiaca y se encontró daño. ¿Qué sigue? ¿Basta con que se sepa que está enfermo? Hay que medir el desempeño de la función, registrar sus desviaciones, aplicar el tratamiento y resarcir el daño.

La relación entre corrupción e impunidad refleja que la primera es motivada por la segunda. Según la Universidad de Las Américas de Puebla, México es el cuarto país del mundo y primero de América con mayor impunidad, de acuerdo con el Índice Global de Impunidad (IGI) 2017.

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¿Hay corrupción porque hay impunidad? O, ¿hay impunidad porque hay corrupción?

Mientras se instrumentan estrategias para disminuir la exhibición y burla de un sistema vulnerado por la rapacidad y ambición insana de algunos servidores públicos, los gobernados siguen escuchando, que no conformándose con la medición de los actos de corrupción e impunidad.

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