En el vertiginoso mundo corporativo actual, donde las exigencias son cada vez mayores y la competencia no da tregua, un fenómeno preocupante ha ido en aumento: el agotamiento de los líderes. Directivos y CEOs, acostumbrados a ser pilares de sus organizaciones, se encuentran cada vez más rebasados por la presión, la ansiedad y el desequilibrio entre su vida profesional y personal. Este panorama ha dado pie a la emergencia de figuras especializadas en rescatar a estos líderes, brindándoles herramientas para gestionar no solo sus equipos, sino también su propio bienestar.
Una de estas figuras es Saskia de Winter, una CEO y consultora con más de 25 años de experiencia, quien ha dedicado su carrera a entrenar a líderes empresariales que luchan contra el desgaste laboral. Su metodología se enfoca en identificar y corregir patrones de comunicación, manejo de equipos y autogestión que, a menudo sin querer, generan ambientes tóxicos y minan la salud de los directivos y sus colaboradores. Su trabajo, que ha impactado a empresas de sectores clave como la banca, farmacéutica y automotriz, resalta la necesidad de un liderazgo más humano y consciente en la era moderna.

¿Quién es Saskia de Winter y qué hace?
Saskia de Winter es una CEO y consultora especializada en el desarrollo de liderazgo. A través de su compañía, Winter Training, ayuda a directivos de grandes empresas a gestionar la presión laboral, mejorar la comunicación con sus equipos y recuperar el equilibrio entre su vida profesional y personal, combatiendo el agotamiento y la ansiedad que sufren.
El panorama del liderazgo en México: Más allá de los resultados
El escenario empresarial mexicano, al igual que en el resto del mundo, está experimentando una transformación profunda. La fuente original, publicada por Expansión, señala que los líderes de hoy no solo enfrentan la presión de alcanzar metas cada vez más ambiciosas, sino que también deben operar bajo la premisa de “hacer más con menos”. Esta demanda constante ha provocado que muchos directivos lleguen a sus sesiones de entrenamiento con “ansiedad, con estrés, con problemas de comunicación y con vidas personales desequilibradas”.
Esta situación no es exclusiva de un sector o tamaño de empresa. La cultura de la alta exigencia, exacerbada en ocasiones por la competencia global y la digitalización acelerada, ha llevado a que la salud mental de los líderes se vea seriamente comprometida. El reporte de Expansión destaca la paradoja de tener “grandes directores con resultados increíbles, pero con la salud hecha pedazos”. Esto subraya una falla sistémica en la forma en que se concibe y se ejerce el liderazgo en muchas organizaciones.
La presión por la productividad y la salud mental
La presión por mantener altos niveles de productividad y rentabilidad, a menudo, relega a un segundo plano el bienestar de los propios líderes y, por extensión, de sus equipos. La necesidad de cumplir objetivos trimestrales, adaptarse a cambios tecnológicos constantes y gestionar equipos cada vez más diversos y distribuidos geográficamente, genera un ciclo de estrés del que es difícil salir.
Las implicaciones para el mercado laboral mexicano en 2026 son significativas. Se espera que la demanda de líderes que no solo sean competentes técnicamente, sino también empáticos y resilientes, siga en aumento. Las empresas que no logren cultivar este tipo de liderazgo corren el riesgo de sufrir altas tasas de rotación de personal, desmotivación generalizada y una disminución en la innovación y la creatividad.
El desafío de los líderes que creen saberlo todo
Uno de los obstáculos más grandes que enfrenta Saskia de Winter en su labor es la resistencia al aprendizaje por parte de algunos directivos. “El líder más difícil de entrenar”, según sus propias palabras, “no es el que tiene malos resultados sino el que cree que ya no necesita aprender”. Esta mentalidad de “yo sí sé cómo hacerlo y tú no conoces mi industria” cierra la puerta a la mejora continua y perpetúa prácticas ineficaces.
La consultora ha trabajado con directivos que, consciente o inconscientemente, lastiman a sus equipos y crean ambientes laborales basados en el miedo. En estos casos, su intervención es crucial para prevenir que el desgaste emocional se extienda y afecte la dinámica general de la empresa. Sus entrenamientos buscan confrontar a los líderes con su propia forma de comunicarse, delegar y reaccionar bajo presión, utilizando simulaciones y dinámicas grupales.
La comunicación: El eslabón perdido en el liderazgo
Un punto recurrente en la metodología de De Winter es la identificación de fallos en la comunicación. Muchos líderes asumen que, por haber formulado una instrucción claramente en su mente, esta será entendida de la misma manera por su equipo. La realidad, sin embargo, es que la claridad en la comunicación requiere más que una simple transmisión de ideas; implica asegurarse de que el mensaje sea recibido, comprendido y, en última instancia, ejecutado de la manera deseada.
Esta desconexión entre la intención del líder y la percepción del equipo puede generar malentendidos, errores y frustración. La especialista enfatiza que la solución no reside en exigir más a los colaboradores, sino en refinar las habilidades de comunicación del propio líder. Esto incluye, de manera fundamental, desarrollar habilidades blandas.
Habilidades blandas: El nuevo diferenciador en el liderazgo
Saskia de Winter argumenta firmemente que, en la era de la inteligencia artificial y la automatización, las habilidades humanas se han convertido en el verdadero diferenciador de los líderes. Si bien el conocimiento técnico y los resultados financieros siguen siendo importantes, la capacidad de conectar con las personas, generar confianza y crear espacios de trabajo seguros es lo que distingue a los líderes exitosos del futuro.
Las habilidades blandas como la escucha activa, la empatía, la gestión de conflictos y la construcción de confianza son ahora tan valiosas como la experiencia técnica. “Cada líder tiene su personalidad y hay que construir desde lo que ya le funciona, pero quien no sepa generar confianza, conectar con la gente y construir espacios seguros empieza a quedarse fuera de la jugada”, afirma De Winter.
El “momento ajá”, como ella lo denomina, es ese instante de epifanía en el que un líder comprende un aspecto crucial sobre sí mismo o sobre su forma de dirigir. Ver esa chispa de entendimiento en los ojos de un directivo es la señal de que un cambio profundo ha comenzado.
El liderazgo que agota: Causas y consecuencias
El agotamiento de los equipos de trabajo es una consecuencia directa de un liderazgo deficiente. Según datos de Gallup, aproximadamente el 50% de los empleados que renuncian lo hacen para alejarse de un mal jefe. La relación con el líder inmediato es uno de los factores más influyentes en la rotación de personal, el compromiso y la productividad.
De Winter identifica varios errores comunes que cometen los líderes y que contribuyen a este agotamiento:
- No delegar adecuadamente: La tendencia a acaparar tareas, ya sea por desconfianza o por un sentido de control, sobrecarga al líder y limita el desarrollo del equipo.
- Instrucciones ambiguas: La falta de claridad en las directrices genera confusión, errores y la necesidad de rehacer el trabajo, lo que consume tiempo y energía.
- Exigir resultados sin considerar el proceso: Presionar por resultados inmediatos sin tener en cuenta la curva de aprendizaje de los colaboradores desmotiva y genera frustración.
- Confundir poder con liderazgo: Algunos directivos creen que su puesto les otorga automáticamente la autoridad para imponer su visión, sin considerar la opinión o las capacidades de su equipo.
Estos errores, sumados a la presión constante que enfrentan los propios líderes, crean un ciclo perjudicial que afecta la comunicación, el trabajo en equipo y, en última instancia, la permanencia del talento en las organizaciones.
El rol de la vulnerabilidad en el liderazgo
Contrario a la creencia popular, la vulnerabilidad en un líder no es sinónimo de debilidad. De Winter sostiene que “los líderes que se muestran vulnerables, no débiles, llegan mucho más lejos con sus equipos”. Reconocer errores, admitir incertidumbres y mostrarse humano fomenta un ambiente de confianza y apertura, donde los equipos se sienten más seguros para expresarse y proponer soluciones.
Esta apertura contrasta con la rigidez de aquellos líderes que entienden el poder como una herramienta de imposición. La capacidad de escuchar, aprender y adaptarse, incluso mostrando las propias fallas, construye relaciones más sólidas y duraderas con los colaboradores, impulsando un liderazgo más efectivo y humano.
Implicaciones para el mercado laboral mexicano en 2026
Para 2026, se anticipa que la tendencia de líderes agotados y equipos desmotivados se intensificará si las organizaciones no toman medidas proactivas. La necesidad de líderes con inteligencia emocional, habilidades de comunicación sólidas y una profunda capacidad de empatía será más crítica que nunca. Las empresas que inviertan en el desarrollo de estas “habilidades blandas” no solo mejorarán su ambiente laboral, sino que también potenciarán su capacidad de innovación y retención de talento.
Organismos como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ya han comenzado a impulsar iniciativas para promover ambientes laborales saludables y prevenir el acoso y la discriminación. Sin embargo, la responsabilidad recae también en los líderes para adoptar nuevas formas de gestión que prioricen el bienestar humano sin sacrificar la productividad. La capacitación continua y la adopción de metodologías como las que promueve Saskia de Winter serán clave para navegar este futuro laboral.
Conclusión: El futuro del liderazgo es humano
El agotamiento de los líderes es una señal de alerta sobre la sostenibilidad de los modelos de gestión actuales. Saskia de Winter nos enseña que el liderazgo efectivo en el siglo XXI no se mide solo por los resultados financieros, sino por la capacidad de inspirar, conectar y cuidar a las personas. Las empresas y los directivos que abracen esta visión más humana y empática estarán mejor posicionados para prosperar en el complejo panorama laboral de 2026 y más allá.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los líderes están más agotados ahora que antes?
Los líderes actuales enfrentan una presión constante por “hacer más con menos”, metas simultáneas y la necesidad de adaptarse a cambios tecnológicos rápidos. Esto, sumado a la exigencia de mantener alta productividad, genera niveles elevados de estrés y ansiedad, desequilibrando su vida personal y profesional.
¿Qué son las habilidades blandas y por qué son importantes para los líderes?
Las habilidades blandas, como la empatía, la comunicación efectiva, la escucha activa y la inteligencia emocional, son cruciales porque permiten a los líderes conectar con sus equipos, generar confianza y crear ambientes de trabajo positivos. En la era de la automatización, estas capacidades humanas se vuelven el principal diferenciador.
¿Cómo afecta el liderazgo agotado a los equipos de trabajo?
Un líder agotado tiende a trasladar su estrés a sus colaboradores, lo que puede resultar en problemas de comunicación, falta de delegación, instrucciones ambiguas y un ambiente laboral basado en el miedo. Esto incrementa la rotación de personal, disminuye la motivación y afecta la productividad general.
¿Qué errores comunes cometen los líderes que llevan al agotamiento de sus equipos?
Los errores más comunes incluyen no delegar de forma efectiva, dar instrucciones poco claras, exigir resultados sin considerar el proceso de aprendizaje del equipo y confundir su posición jerárquica con liderazgo. Estos fallos minan la confianza y la eficiencia del grupo.
¿Qué se puede hacer para evitar el agotamiento en el liderazgo?
Es fundamental que los líderes prioricen su bienestar, desarrollen habilidades de comunicación y empatía, aprendan a delegar efectivamente y busquen activamente retroalimentación. Las organizaciones deben fomentar una cultura que apoye la salud mental de sus directivos y ofrezca herramientas para su desarrollo integral.


















