Neurociencia | El fracaso de los optimistas

Por David Uriarte

Alternativo.mx / Martín Seligman es el pionero de la Psicología positiva.

En 1998 Seligman se lamentaba de una psicología centrada en los trastornos mentales y propuso un enfoque positivo en los puntos fuertes y en las virtudes de las personas.

La psicología organizacional ha demostrado que la productividad aumenta cuando los jefes encuentran los puntos fuertes de sus empleados. En la clínica o psicoterapia, la propuesta de Seligman es que el terapeuta busque las fortalezas del paciente y deje de centrarse en los problemas mentales o conflictos no resueltos.

La escritora Bárbara Ehrenreich, sobreviviente de cáncer, embiste de manera frontal contra todo lo relativo al negocio de la autoayuda, el coaching y libros como El secreto de Rhonda Byrne y su ley de la atracción que propone la visualización de objetos o situaciones con una actitud positiva, para lograr los objetivos propuestos de manera mágica. Según esta propuesta, para tener la casa, carro, empleo o la pareja de tus sueños, solo debes visualizarlo y desearlo con fe e intensidad.

Ehrenreich quería saber la proporción y la tasa de mejora de los pacientes con cáncer con la metodología de una actitud mental positiva, y lo que encontró es que esto no influye en la tasa de supervivencia del cáncer de mama. La autora afirma desde su propia experiencia, que la presión para ser positivo es una carga añadida para los enfermos de cáncer.

Es frecuente escuchar la terapia “ranchera” de algunos psicólogos y familiares de enfermos que insisten con sus buenas intenciones y les dicen a los enfermos: “Échale ganas, ponte las pilas, estás muy joven, tienes mucho por qué vivir, contrólate, hazlo por tus hijos, tú puedes”, cuando es evidente que un deprimido, ansioso o con cualquier trastorno mental, no se mejora con buenas intenciones. Lo sustantivo en el enfermo mental o en el trastorno de personalidad es la evaluación certera y oportuna.

Lo ideal es la promoción de la salud, es decir evitar llegar a la enfermedad; después, la protección específica considerando los antecedentes y riesgos propios de la persona; luego, el diagnóstico y el tratamiento oportuno, para limitar el daño, y rehabilitar al paciente. Este modelo de intervención se propuso en 1965 por Leavell y Clark. No todo es optimismo.

Te puede interesar:

Neuropolítica | Entre la opinión pública y la mediática

 

https://alternativo.mx/2018/02/neurociencia-los-parecidos-freud-jesucristo/

Share

Leave a Reply

Your email address will not be published.