Guadalupe Rivera habló en el CECUT sobre las memorias de su padre

Presentación de Guadalupe Rivera en el Centro Cultural TijuanaLa sala de la cineteca Carlos Monsiváis del Centro Cultural Tijuana (CECUT) estuvo completamente llena el pasado jueves 10, cuando salió la Dra. Guadalupe Rivera Marín, para impartir la conferencia: “La vida de mi padre, Diego Rivera”. Salió acompañada del director de dicha institución, Pedro Ochoa Palacios. Una conferencia para describir la vida y obra de uno de los intelectuales más conocidos en el mundo, la hija del muralista mexicano se hizo acompañar de una serie de imágenes para ir describir los pasos del pintor.

Así, mostró imágenes de su abuelo, liberal y juarista. De su padre y de su madre, de la infancia de Diego Rivera, “cuando llegaron de Guanajuato a vivir a la ciudad de México, vivieron por el rumbo de la Merced”. Muestra una foto de Diego adolescente, con sus barbas al estilo de los evangelistas, como se le conocía a los que se reunían en la Plaza de Santo Domingo. La foto es de cuando partió a España. Y dice Guadalupe Rivera: “Se le nota un rostro triste, fue cuando perdió la beca por la Academia de San Carlos para irse a España. Perdió la beca en un volado, luego se fue con apoyo del gobernador de Veracruz, Teodoro Dehesa (sic)”. Luego afirma que es como una tristeza, un pesar que lo acompañó siempre, se le figura que su padre siempre quiso un hijo barón. “Con Angelina Beloff tuvo un hijo que llamó Miguel Ángel Diego, pero era tiempo de mucha pobreza, no tenían ni para comprar carbón (en Francia), se enfermó y murió de meningitis (sic)”

Mural La CreaciónAl inicio, al momento de ser presentada y dar a conocer la curricula profesional de Guadalupe Rivera Marín, se le presentó como doctora en derecho, exdiputada federal y exsenadora de la república. Al iniciar su disertación dijo “Yo vine a la inauguración de este lugar, vine con el presidente José Luis López Portillo y su esposa, Carmen Romero. Esa señora como alentó que se le diera vida cultural a este lugar. La intención era hacerlo independiente, que Tijuana fuera un lugar de renacimiento”. Han pasado treinta y un años.

En su disertación, la hija de Diego Rivera y Guadalupe Marín, se refirió a su madre, la describió por su carácter arrebatado, por su singular belleza. Se refirió a los orígenes de la tapatía, al contexto de familia, a su convicción de casarse con el pintor, “tan pronto regresó Diego de España y supo que ya estaba en (la ciudad de) México”. Se refirió a la basta obra, de mural y caballete, al primer mural en la escuela nacional preparatoria, al mural La Creación, y dijo que “se me figura, por tantas figuras femeninas, que es la primer lucha en defensa de las mujeres”. También describió los murales de la SEP, tanto el patio del trabajo y de las fiestas; describió la Capilla de Chapingo y los murales de Palacio Nacional, a todo lo que pintó en el extranjero, New York, Detroit, San Francisco, Rusia… Su relación con Picasso, su amistad con Elie Faure, con Modigliani, sus inicios en el cubismo y su rompimiento con Picasso y el cubismo al conocer, en uno de sus viajes, de Europa a Mexico, a Emiliano Zapata en Amecameca. “Desde entonces todo cambió para él, se hizo revolucionario”. Luego mostró unas obras de caballete al estilo cubista, pero con tonos de sarape “eso enojó mucho a Picasso”. De forma muy elocuente describió su lucha política, su militancia en el partido comunista, su casamiento con Frida, el momento de su muerte y la llegada del entonces presidente, Lázaro Cárdenas, acompañado de licenciado Bassols para ver lo que les correspondía de herencia, porque no las iban a dejar desamparadas “en aquel entonces mi padres estaba casado con Emma Hurtado”. Una plática amena de alto contenido cultural, de primera mano.

Paisaje ZapatistaEn ese sentido, la vida y obra de Diego Rivera fue polémica, de sobrados amores y desamores, siempre al filo de la navaja, pero en todos los casos fue un demócrata, convencido o por encargo, pero un impulsor de la pluralidad y la democracia. Una vida cultual completamente ligada a la política, y sin embargo nunca desempeño cargo de elección popular.

Cabe hacer mención que entre otros cargos, la Dra. Guadalupe Rivera Marín fue titular del entonces Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, cuando fue era una dependencia de la Secretaría de Gobernación, cuando era una institución especializada y encargada de rescatar la memoria histórica, pero también contaba con la técnica para reconstruir todos los hechos históricos.

Al evento, en el CECUT, ahí llegó la también exdiputada y exsenadora, orgullosamente tijuanense, la excompañera de bancada de Guadalupe Rivera Marín, la señora María del Carmen Márquez, mejor conocida como Lita Márquez de Romero Aceves.

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