Neurociencia | Una cosa es “Yo te quiero mucho” y otra es “No te aguanto”

Por David Uriarte

Alternativo.mx / La soledad es la sombra incómoda del humano, mientras el vínculo de afecto es el principio de la ilusión inconsciente de la procreación.

Tener una relación de pareja implica un compromiso más allá de lo jurídico o lo social. La relación de pareja la define el sentimiento de pertenencia. Sientes que perteneces a alguien al margen del estatus social, sin embargo lejos de los aprendizajes culturales o las influencias religiosas como el cristianismo donde el conocimiento teológico te cobra la factura cuando afirma que el amor todo lo puede y todo lo soporta, pero las estadísticas formales revelan que una cosa es el amor y otra el bienestar y la función en pareja.

El éxito de las parejas es que funcionen, y si se aman, mejor.

Funcionar significa cumplir con las expectativas de ambos. Es decir, ambos actores ven el cumplimiento de sus expectativas y con ello la funcionalidad de la pareja ocurre.

Los juzgados están repletos de parejas en busca de la disolución del vínculo matrimonial. Buscan poner fin al contrato de voluntades, aunque la sensación de afecto mutuo sea muy alta, es decir, con el amor no basta. Querer mucho a una persona es una cosa y poder funcionar y ponerse de acuerdo es otra cosa muy distinta.

El enamoramiento es la llave que abre las puestas del corazón. Es un estado obsesivo con un pensamiento intrusivo que mantiene la figura de la otra persona en la mente aun en contra de la voluntad, es decir, aunque no se quiera el cerebro termina siendo víctima del descontrol químico de los llamados neurotransmisores construyendo la figura representativa del afecto en el cuerpo de la otra persona.

Alguien que ama sinceramente a su pareja no tiene garantía de nada cuando la otra persona no cumple con sus expectativas. En otras palabras: Querer mucho no garantiza la felicidad o el bienestar de la pareja, sobre todo cuando la relación encarna una personalidad conflictiva o una enfermedad mental como la celotipia, la obsesión por el control, o cualquier trastorno mental como la depresión, la ansiedad, el descontrol de los impulsos o cualquier adicción cuya prioridad deje en segundo término a la pareja… El aguante tiene su límite.

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