Neurociencia | No lo leas

Por David Uriarte

Alternativo.mx / La lectura es la principal fuente de conocimiento. Los conocimientos empíricos, teológicos, filosóficos y científicos tienen en común la lectura, en especial el conocimiento científico.

Cuando se busca un profesional del derecho, ingeniería, medicina o psicología, ¿a quién buscan? Al que sabe, obvio, sin embargo, esta sabiduría no se adquiere por ósmosis o telepatía, se adquiere leyendo.

Saber hablar es una cosa, tener tu propia experiencia o tener fe es algo distinto, pero tener el conocimiento científico o la evidencia de la ciencia o la técnica en ciertas disciplinas es otra cosa.

Conocer a través de la lectura es la antesala de la comprensión, no basta con leer, hay que comprender, y sin la comprensión no puede haber análisis. El fin último de la lectura es construir la capacidad de análisis, es contrastar las diversas fuentes de conocimiento y poder emitir opiniones o tomar decisiones basadas en la evidencia, la confiabilidad y la sensibilidad de los datos.

La lectura es el puente más cercano con las experiencias ajenas, con los esfuerzos individuales o colectivos, con los resultados de estudios e investigaciones cuyo resumen se lee en dos minutos, aunque el esfuerzo investigativo haya sido por décadas.

Primero leer y después comprender que existe un gen denominado SRY, descubierto en 1990, el cual es responsable de la masculinización del feto, es algo maravilloso que solo se logra con la lectura de corte científico. No importa que la lectura sea de ficción, lo importante es el acercamiento al conocimiento y si es científico, mejor.

No se puede despreciar o minimizar el conocimiento o la información adquirida a través de otros medios u órganos de los sentidos diferentes a la vista, sin embargo, el lenguaje y la capacidad de predecir el futuro siguen siendo las funciones cognitivas que distinguen a la especie humana.

Surgen muchas preguntas cuando se habla de la lectura como instrumento de civilización y humanización, entre ellas: ¿Cuánto leen los punteros, sicarios, delincuentes, los malditos, los presidentes, los ricos y los pobres? No existe una ecuación que garantice que a más lectura más riqueza, lo que sí garantiza la lectura es más conocimiento.

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