Neuropolítica | El todo es mucho más que la suma de sus partes

Por David Uriarte

Alternativo.mx / Hoy más que nunca la filosofía supera a las matemáticas, la abstracción se convierte en la médula de las decisiones razonadas, y los números se quedan en los anaqueles de las encuestas como fotografías retocadas.

De alguna manera, el voto se parece a la fecundación, es decir, solo es uno, como uno es el esperma que fecunda.

De los 85 millones de mexicanos con posibilidad de votar, solo lo harán los que puedan y quieran, habrá quien pueda pero no quiera y quien quiera pero no pueda, quedémonos con los que sí  quieren, sí pueden y sí lo harán. Este es el universo cuya magia determinará el destino de una nación.

Aquí es cuando cobra vida el todo, ese es el todo aunque no necesariamente la masa crítica, pero finalmente la conciencia cooptada o libre convertida en un todo; sin ese todo no se purifica la democracia.

Cada parte como simple elemento de la suma no representa nada, es como un filamento cuya fragilidad se extingue al unirse con otros filamentos y construir un conductor cuya potencia es impredecible.

Si cada mexicano se adosara en el cumplimiento cívico de un derecho, cuya virtud o privilegio los convierte en un macizo democrático, el destino de México alumbraría certidumbre a las nuevas generaciones y tranquilidad a un pueblo harto de sobresaltos sexenales.

En estos momentos muchos mexicanos solo tienen dos cartas en sus manos, el as de conocimiento y el as de la ocurrencia, ambas cartas representan las opciones finales. Esta circunstancia se parece un poco a las opciones del depresivo ansioso, o se toma su ansiolítico que le resuelve de momento su insomnio, o se toma su antidepresivo que a largo plazo le resuelve su depresión y su ansiedad. En la ruta corta construirá una bola de nieve que resultará peor el remedio que la enfermedad; en la ruta larga, resolverá de fondo su problema.

Así pasa con el desespero de los mexicanos. Si le apuestan a la ruta corta del cambio, tarde o temprano los intereses serán impagables; si le apuestan a la ruta larga, el tiempo puede ahogar sus esperanzas.

Por eso, hoy más que nunca, el todo es mucho más que sus partes. Construir un todo es la opción democrática sana.

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