Neurociencia | ¿Dónde está tu padre?

Por David Uriarte

Alternativo.mx / Al hablar del padre te dan ganas de llorar, sientes coraje, resentimiento, amor, abandono, tristeza, vacío, frustración, alegría, bienestar, en fin, los sentimientos hablan más que la razón y el pensamiento. Sin fecundación no hay reproducción, y sin relaciones sexuales no hay prole.

Regresar el tiempo en la imaginación o el recuerdo puede generar sufrimiento, indiferencia o bienestar. El origen biológico de la persona es innegable, el origen emocional es cuestionable, es decir, las relaciones parentales marcan a la persona, incluso hay quienes se atreven a decir que infancia es destino. Maternidad como tal no es garantía de buena crianza, paternidad tampoco. La buena crianza significa funcionalidad, adaptación, crecimiento y desarrollo psicológico sano, para esto es indispensable las figuras o representaciones de la madre y el padre.

La frase “Yo fui madre y padre a la vez” es una proyección de las circunstancias de la vida en pareja. Si es cierto lo que revelan las encuestas en México, 4 de cada diez madres de familia pertenecen a la categoría de madres solteras, otras tantas lo han sido en alguna etapa de su vida, la maternidad se vuelve funcional cuando se conjuga con la paternidad.

A diferencia de la maternidad, la paternidad tiene expresiones áridas y distancias emocionales incomprendidas para las madres y los hijos.

La paternidad tiene dos componentes: uno biológico y otro psicológico. El componente biológico es una neurohormona llamada vasopresina cuyas funciones son múltiples en la homeostasis o autorregulación corporal, tiene que ver con la regulación de la presión arterial y la diuresis o regulación de la orina, pero cumple funciones de apego y paternidad en los hombres. También la oxitocina es otra hormona con funciones de apego y confianza, más evidente en las mujeres pero sin duda también influye en los hombres cuando de la familia y los hijos se trata.

Los estudios revelan que los hombres con niveles altos de testosterona y bajos en vasopresina son más violentos, más promiscuos, se divorcian más y abandonan con más frecuencia a los hijos. La variable psicológica de la paternidad conjuga aprendizaje, desarrollo personal y condiciones eróticas y afectivas de pareja.

Un hombre androgenizado (con mucha testosterona), con niveles bajos de vasopresina, con una pareja inestable, una infancia traumática marcada por la violencia y el abandono, tendrá una paternidad diferente a un hombre con niveles bajos de testosterona, niveles altos de vasopresina y oxitocina, una pareja estable, una infancia amorosa y unos padres con apego sano.

La paternidad del primer caso dejará hijos inconformes, traumatizados, abandonados y resentidos con él y la vida. En cambio, la paternidad del segundo caso tiene posibilidad estadística más alta de construir un vínculo de paternidad funcional y, en consecuencia, hijos cuya funcionalidad será más alta.

No existe una receta de cocina ni una garantía de paternidad sana y funcional con el solo hecho de permanecer con la familia en el tiempo. Hay padres que se han mantenido presentes desde la fecundación hasta la adultez de sus hijos, otros solo fueron la génesis de un hijo no deseado, no planeado y no querido; en ambos casos el pronóstico es incierto, es decir, no se puede garantizar que la paternidad sea funcional solo por la permanencia, como tampoco se puede asegurar que la ausencia de la figura patena construya monstruos sociales.

La verdad es que existe una fuerza de asociación entre las variables de padre presente, afectivo, con orden, disciplina y límites, y el padre ausente, violento, o invisible. La funcionalidad responde más al equilibrio de los afectos de la madre y el orden del padre, mientras la disfunción se asocia más a la ausencia del padre y la dominancia de la madre.

Así como hay personas que se sienten sin madre o han sustituido la madre biológica por una representación psicológica de una madre representativa en el cuerpo de otra mujer, así también hay quienes se sienten abandonados por el padre aunque lo hayan tenido físicamente presente pero emocionalmente ausente, otros no conocieron al padre y su abandono y ausencia es hoy la herida que vierte el pus del sufrimiento cuya cara es el coraje con la vida, el resentimiento a un derecho que la vida o las circunstancias les negó.

Tu padre está donde está su sentimiento… Tu sentimiento es la unión con tu padre.

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