Neurociencia | Entre la emoción y el pensamiento

Por David Uriarte

Alternativo.mx / Se necesita gente emocionada, para empedrar el camino de las grandes hazañas. Se necesita gente que piense, para pavimentar el camino de la democracia. Entre el pensamiento y la emoción se escriben las historias del crecimiento y desarrollo económico de las clases sociales.

La clase social pudiente se construye con el pensamiento razonable. La clase social de poco poder adquisitivo se construye con la emoción de las promesas.

La neurociencia divide el cerebro humano en tres partes: un cerebro reptiliano o primitivo, un cerebro mamífero o emocional, y un cerebro humano o de la conciencia y la razón.

La conducta primitiva de sobrevivencia, donde solo se busca comer, dormir y reproducirse, es propia de algunas personas cuyo grado de conciencia está muy limitado.

La conducta emocional o mamífera tiene que ver los impulsos y las motivaciones cuyo alcance se limita a la superficialidad del momento y la creencia en las promesas.

La conducta razonada tiene un sustento en la conciencia y las funciones ejecutivas de un cerebro humano, que une voluntad con abstracción o capacidad de pensamiento crítico con creencias.

En fin, la diferencia entre pensar y emocionarse es la diferencia entre propuesta y ocurrencia. Mientras las propuestas corren la suerte de la planeación y la sustentabilidad, las ocurrencias salen de la mente emocionada que no respetan los principios básicos de la realidad, pues al convertirse en creencias corren la suerte del dogma y la fe.

Vivir emocionados por la gloria, el edén y la tierra prometida, es propio de las personas cuyo fanatismo desconoce la importancia de la razón y el sustento de la misma, por eso es más fácil levantar las manos, mirar al cielo y buscar en el infinito de la promesa impulsiva, la respuesta mágica a las carencias propias del humano que solo se superan con la planeación que surge de un pensamiento que induce voluntad y responsabilidad personal.

Cuando las promesas de la emoción se confrontan con la razón del pensamiento, surge la humanidad que desplaza la irracionalidad mamífera como terapia de contención a tantas creencias derivadas de la ocurrencia convertida en fe.

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