Neuropolítica | Mentir en defensa propia

Por David Uriarte

Alternativo.mx / La afirmación consciente de “No es verdad lo que se dice”, es práctica común de muchos, sin embargo, la frecuencia de la mentira aumenta entre los que buscan el poder político.

Insultar la inteligencia colectiva es cosa de todos los días cuando se piensa en el aforismo “Una mentira contada cien veces se convierte en verdad”. Esto no necesariamente es cierto. Una mentira es una mentira.

Una mentira usada como instrumento de defensa de las intenciones a veces obscuras y a veces tan claras que ofenden a quien o quienes las escuchan, es producto de una mente necesitada de poder. Al fin del día, el poder es la motivación que mueve las entrañas cerebrales del humano cuyo pensamiento es la planeación de su destino político.

Cuando las tortugas, los cocodrilos o los pingüinos nacen, lo que buscan es el agua, ese instinto ancestral viene inscrito en sus genes, y las excepciones confirman su muerte prematura. Lo mismo le pasa al político; su instinto de poder lo lleva siempre a su objetivo: el reconocimiento y la aceptación de los demás.

Para obtener reconocimiento y aceptación, hay que buscar cualquier forma o método, para ellos no importa el camino, sino el destino.

Cuando el destino es el poder, uno de los caminos es la mentira, la afirmación sin sustento, la aseveración contundente carente de soporte, la promesa marinada en las luces de artificio cuya duración es efímera, el discurso consciente de su falsedad, en fin, se necesita un cerebro cableado de tal forma que la mentira se expulse con conciencia pero sin culpa, la promesa se empeñe, pero sin rescate, y cuando aparezcan los reclamos, se pueda ver a la cara e inventar una nueva mentira.

La historia de grandes hombres y grandes mujeres cuyos intentos por incursionar en la política los han dejado “chocados”, es la mejor evidencia de que no todos los diseños cerebrales son para lo mismo. La parte ética, moral, congruente, sincera, honesta, pero sobre todo la verdad, son los escombros para los buscadores del poder por el poder.

El reto serio consiste en analizar (proceso cognitivo) el discurso y descubrir el color, sabor, textura, olor e intención de la mentira.

Te recomendamos:

Neuropolítica | ¡Qué hace Toño Vega!

Neuropolítica | El shortstop que no conocía Juan Ernesto

http://alternativo.mx/2018/04/neuropolitica-quinto-malo/

Leave a Reply