Neuropolítica | ¿Las campañas políticas son un riesgo para la salud?

Por David Uriarte

Alternativo.mx / ¡SÍ!, y aunque suene radical, la evidencia demuestra los estragos físicos y mentales de las personas involucradas en procesos estresantes.

El principal ingrediente de la política es la incertidumbre y, como tal, arrastra inseguridad, sospecha, suspicacia y desconfianza, en consecuencia, estrés.

El cuerpo, el pensamiento y el comportamiento son las pistas donde aterrizan los estragos del estrés.

El cuerpo puede experimentar dolor de cabeza, palpitaciones, aumento de la presión sanguínea, dolores musculares, distensión abdominal o insomnio.

En el pensamiento o los sentimientos puede haber preocupación excesiva, ansiedad, irritabilidad, tristeza, cambios de humor, dificultar para concentrarse y tendencia a buscar culpables.

El comportamiento se puede caracterizar por aumento en las discusiones, explosión o enojo, aumento en el uso de alcohol, tabaco o drogas, ataque de llanto, mal desempeño, hábitos o tics nerviosos, o impaciencia.

Los candidatos, las estructuras de los partidos, los equipos de campaña y los ciudadanos completan y dimensionan el tamaño de la moneda que está en el aire de aquí a las elecciones, mientras tanto, los cuerpos de muchos no tendrán el aguante suficiente o necesario para salir bien librados de esta odisea estresante que representa el proceso electoral.

Los “war room” o cuartos de guerra de los candidatos deberán considerar seriamente el factor salud (física y mental). El estrés y la tensión de la incertidumbre pueden provocar galimatías en los políticos, pronunciaciones inentendibles, cambiar un nombre por otro, o conjugar verbos de manera incorrecta.

La neurociencia descubrió que la parte motora del lenguaje depende del funcionamiento del área de Broca, que el entendimiento del contenido del lenguaje depende del área de Wernicke, y que el estrés puede bloquear el hipocampo, estructura cerebral encargada de la memoria.

El buen desempeño y el control óptimo de la utilización de las funciones cerebrales de cualquier persona, especialmente de los políticos, depende de un cerebro sano.

El riesgo de perder o deteriorar más la salud depende de muchos factores, y uno de ellos es sin duda el estrés.

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