Neurociencia | Introspección

Por David Uriarte

Alternativo.mx / La única persona que tiene acceso a su mente es la propia persona; nadie más.

La ciencia de la imagen presenta avances significativos: la neuroimagen revela estructuras y funciones cerebrales antes impensables; la neuroimagen y la medicina nuclear están abriendo ventanas y acortando el camino entre la ocurrencia dogmática de muchas teorías psicológicas, y la evidencia científica de la función, hiperfunción o disfunción de los procesos cerebrales.

Primero, la resonancia magnética funcional, después la tomografía por emisión de positrones y actualmente el SPECT (Single Photon Emission Computed Tomography), tomografía computarizada por emisión de fotones individuales, un estudio de imagenología que revela en tiempo real los procesos neurofisiológicos de las estructuras funcionales del cerebro.

Entre el estudio del genoma humano, la biología molecular y la neuroimagen apoyada con la medicina nuclear, tienen acaparado el mundo de la novedad funcional de la vida, sin embargo, aún no existe equipo o examen que supere la introspección, ese acceso directo a la mente que solo está reservado para la propia persona; para nadie más.

William James, considerado el padre de la psicología en América, sostenía que la introspección era “mirar en nuestra mente y dar a conocer lo que descubrimos”.

Cada vez que nos preguntan cómo nos sentimos necesariamente se realiza una introspección, es un darse cuenta, para otros un insight, visión interna, percepción, entendimiento, en fin, la introspección como proceso psicológico define la condición humana en tanto la abstracción le es ajena a todas las especies, excepto a la especie humana.

De alguna manera, el enemigo natural de la introspección es el impulso emocional primitivo, es la reacción instintiva sin consultar el juicio y la razón, por eso, entre más control de los impulsos más capacidad de introspección, dicho de otra manera, entre más reactivo, menos introspectivo.

Es el tiempo un factor determinante en la conducta humana, el tiempo entre pensar, sentir o percibir, y reaccionar. Los de “mecha corta”, los que se enganchan emocionalmente, y los corajudos, tienen poca introspección.

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