Neuropolítica | Se inaugura la guerra de lodo

Por David Uriarte

Alternativo.mx / Como lo había vaticinado hace algunas semanas ALTERNATIVO.MX, la guerra de lodo será el sustituto o la vía alterna en ausencia de la prudencia política de los actores que ambicionan los distintos puestos de elección popular, mismos que se definirán el próximo 1 de julio.

La inauguración de la guerra de lodo se dio este jueves por la mañana en la conferencia de prensa del PAS, donde Héctor Melesio Cuén Ojeda anunció el inicio de su precampaña rumbo al Senado de la República.

La primera palada de lodo estuvo a cargo del ganador del segundo lugar del Concurso Nacional de Oratoria, organizado por el Partido Acción Nacional en septiembre del año pasado, Fernando Gómez Bórquez.

Evidentemente emocionado, Fernando concretamente le dijo a Cuén dos cosas: que muchos panistas no van a votar por él y que es un corrupto.

Intolerancia, desesperación, impotencia, coraje, manipulación, miedo y envidia, son algunos de los ingredientes con los que se prepara el lodo utilizado como instrumento de diálogo, aunque algunos políticos le llaman estrategia. Bajo la premisa de que en la política y la guerra todo se vale, y ante la ausencia de otros recursos intelectuales, los estrategas usan soldados kamikazes que a costa de su integridad defienden la ajena.

Los cuartos de guerra donde se cocinan las estrategias políticas cuentan con todas las especialidades maquiavélicas: denostación en redes sociales, amenazas veladas, intervención telefónica, robo de identidad, construcción y venta de historias ficticias, promociones eróticas, exhibición social de intimidades, construcción de una percepción social negativa, uso del poder fáctico, abuso de poder y tráfico de influencias, uso público de información privada, y todo aquello que disminuya la intención de voto para el adversario, no importa a qué precio, pero el objetivo maquiavélico se tiene que cumplir.

El instrumento para conocer el grado de credibilidad del que pide el voto es su pasado político, no su discurso o sus promesas.

Al inaugurarse la guerra de lodo, los aspirantes políticos deben prepararse para recibir cualquier tipo y cantidad de provocaciones como parte de la estrategia de la competencia.

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