Neuropolítica | El mensaje de los muertos y las balaceras

Por David Uriarte

Alternativo.mx / La realidad es una, sus interpretaciones muchas. Para las estadísticas, los asesinatos son números; para sus familiares, tragedias; para los asesinos, trabajo; para el gobierno, delitos de alto impacto.

Los festejos con disparos de armas de fuego se dan solo bajo tres condiciones: armas, motivación y conducta.

Por su letalidad, las armas y municiones para el uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea no pueden ser adquiridas por particulares, y su uso o portación constituyen delito. La Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos es materia de hilaridad para los delincuentes y asesinos.

Los sordos, los que se hacen los sordos, y aquellos con sueño profundo, se privaron de escuchar la cadencia de tiro –cantidad de proyectiles disparados por un arma en un minuto; entre mayor número de proyectiles por minuto dispara un arma, mayor cadencia de tiro– que le dio la bienvenida al 2018.

La interpretación de los más de mil 500 asesinatos en Sinaloa en el 2017 depende de la ubicación emocional de cada quien.

Si la pregunta es para los huérfanos, viudas y madres de los asesinados, la respuesta es de evidente sufrimiento. En el hipotético caso de preguntarles a los asesinos materiales, la respuesta se relaciona con ingreso y trabajo. La respuesta de los asesinos intelectuales, también se relaciona con dinero y trabajo principalmente. Si la pregunta se dirige a la sociedad, la respuesta es de miedo, hartazgo, indignación, y una gota de esperanza de que las cosas se mejoren a partir de las próximas elecciones. Los intelectuales o académicos, responderán con una retahíla de subjetividades o idealismos descriptivos que al final no mejoran la realidad. Los administradores de las políticas públicas harían una interpretación ecléctica de la realidad, pondrían a prueba su propia inteligencia y explicarían lo inexplicable tratando de vender una verdad que nadie les compraría.

El silencio de los muertos y el grito de las balas se conjugan con el grito de los deudos y el silencio de las autoridades, este es el verdadero mensaje que se encripta entre las estadísticas delictivas, las promesas de campañas políticas y la evidente realidad social.

Leave a Reply