Neuropolítica | Las campañas políticas dañan la mente

Por David Uriarte

Alternativo.mx / En la vida todo tiene un precio, y el precio de la democracia en la actualidad es la convulsión de la realidad social, es decir, nada permanece estático o estable en la mente de los ciudadanos cuando perciben inseguridad y corrupción.

En otras palabras, el poder político se ha convertido en virus que contamina todas las esferas de la vida, desde la economía, la salud, la educación, y por supuesto el bienestar sociofamiliar.

Democratizar la sociedad significa impregnar la mente de cada ciudadano con el barniz de la responsabilidad en la elección de sus gobernantes, aquí empieza el daño mental, aquí se inicia la cadena del desastre social, cuando en realidad debiera iniciar la seguridad en todos los sentidos.

El daño mental de las campañas como espacio dedicado al conocimiento y venta de la oferta política, surge al contrastar las expectativas de los votantes contra las promesas mesiánicas de los candidatos que piden el favor del voto.

Una sociedad que aún tiene espacio en su mente para creer, lo único que espera es el cumplimiento de las promesas de campaña, el cumplimiento de sus expectativas para una vida mejor.

Al término de las campañas políticas hay ciudadanos que se suicidan, otros se deprimen, otros pierden su patrimonio, otros quedan crónicamente endeudados, otros se divorcian, otros pierden amistades, compadrazgos, familia. En fin, las campañas políticas, al tener como principal elemento psicológico el pensamiento, predisponen al ciudadano a encontrarse con la frustración como una opción dual: se gana o se pierde.

En la política como en los negocios, no ganan todos, por eso el número de inconformes se multiplica en proporción al número de opciones. Donde hay dos opciones, los inconformes son menos, pero cuando hay tanta oferta política pasan dos cosas: la legitimidad del encargo es endeble, y la inconformidad social es matemáticamente superior.

La proporción de la sociedad frustrada después de las campañas políticas es mucho mayor que la proporción de la sociedad contenta, esto indica el grado de eficacia de los políticos y la amplitud de la puerta para entrarle al oficio.

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