Neuropolítica | La calistenia de Cuén rumbo al Senado

Por David Uriarte

Alternativo.mx / Como cualquier deportista de alto rendimiento, Héctor Melesio Cuén Ojeda se despierta con un pensamiento: ganar.

El deportista piensa dejar atrás a sus competidores, y Cuén también; el deportista va por su medalla, y Cuén por su curul. La ruta viable fue la coalición “Por México al Frente”, donde le PAN, PRD y el Movimiento Ciudadano le asignan un número a su competidor a la senaduría en Sinaloa. Ahora viene la estrategia, después de la inscripción, la asignación del copiloto.

¿Será una Juanita o Juanito? Todo indica una rentabilidad alta y atractiva para el PAS en el suplente (dije el suplente, no la suplente) de Cuén, por una sencilla razón, el pensamiento de Cuén es la gubernatura de Sinaloa en el 2021, por eso necesita dejar bien apuntalado su proyecto en el Senado.

En la segunda semana del próximo enero, Cuén iniciará su precampaña, él y todos los contendientes deberán prepararse para las campañas de “lodo”, por lo tanto, lo único que podrá salvar la imagen es la evidencia de trabajo previo más que las promesas o los discursos incendiarios.

Este es el escenario donde la calistenia se da, donde se ejercita el músculo de la inteligencia para tomar impulso, donde los ojos de los espectadores miran más que el desempeño político de los contendientes en la justa electoral del 2018.

En la próxima entrega, los nombres de los posibles contendientes a la senaduría por cada uno de los partidos políticos o coaliciones en Sinaloa, pero además los que se han quedado en el camino al no ser favorecidos por la decisión “democrática” de sus partidos o líderes.

Las elecciones concurrentes son un verdadero laboratorio que desmitifica paradigmas y planteamientos arcaicos de una política labrada artesanalmente. Hoy no aplica el corporativismo, las siglas de los partidos no venden, y los candidatos son castigados al ponerse la camiseta del equipo contrario.

El parecido entre los equipos deportivos y los partidos políticos consiste en que ambos construyen una marca a través de sus jugadores, pero cuando los jugadores se cambian de equipo, la marca se puede devaluar.

En cualquier equipo, el deportista y el político tiene que hacer calistenia todos los días.

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