Neuropolítica | Gambusinos del poder político

David Uriarte

Alternativo.mx / Muchas tareas de inteligencia han de realizar los gambusinos del poder político en Sinaloa; dos son de sentido común: buscar a los jóvenes y motivarlos.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), relativas al número de personas entre los 18 y 30 años, en Sinaloa, revelan un nicho de mercado donde los jóvenes representan cerca del 50 por ciento del padrón electoral.

La juventud sinaloense no tiene propiamente como sello distintivo la conciencia ciudadana o democrática, y no garantiza por su número la viga que soporte el grueso de la votación.

El trabajo de los interesados en ese nicho de oportunidad, como moneda de cambio en las elecciones concurrentes del próximo año, consiste en motivarlos, interesarlos, convencerlos y sacarlos el día de la elección a cumplir con el deber cívico. Uno de los problemas de los jóvenes y los no tan jóvenes, es la falta de sentido de vida, en este caso la ausencia de conciencia cívica.

La generación de los millennials es el grupo de jóvenes cuyo manejo de las nuevas tecnologías les es inherente, pero además son contestatarios y retan a los paradigmas de sus padres, jefes o generaciones pasadas.

Si no se hace un espacio en la vida de las nuevas generaciones para inyectarles la conciencia cívica, promover la importancia de la participación social y prometerles con esto un mejor mundo y una mejor calidad de vida, los jóvenes seguirán emborrachándose con el licor de la cibernética y fumando ideas futuristas, pero ausentes del presente y más del compromiso que implica participar en los procesos democráticos.

Los gambusinos del poder político ya están buscando la veta de oro: ese grupo de jóvenes inteligentes para el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, pero ausentes en su gran mayoría de la conciencia cívica y de la participación en tareas partidistas y políticas.

La motivación en la política es la zanahoria de la liebre, mientras los jóvenes sean mayoría pero no estén motivados, la liebre no seguirá a la zanahoria. Los gambusinos del poder político tienen en los jóvenes el oro, solo les falta la herramienta efectiva para extraerlo y comercializarlo.

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