Neuropolítica. ¿De cuántos grados será el terremoto electoral 2018?

David Uriarte

Alternativo.mx / En 1985 México se despertó el 19 de septiembre con un terremoto de 8.1 en la escala de medición de Richter. En 2017, a casi 32 años de la tragedia, otra vez México es sacudido por un sismo de magnitud 8.2.

Si existiera una escala de medición de la desgracia mexicana, los sismos y los políticos la encabezarían. Las catástrofes sísmicas se presentan cada cincuenta o cien años; sin embargo, las catástrofes políticas son perennes.

Morir aplastado por los escombros en un terremoto, es un riesgo relativo que se corre cada cinco o seis sexenios, según las estadísticas. Morir lentamente o agonizar por las condiciones de pobreza, violencia, impunidad o corrupción, es un riesgo que se corre todos los días en México.

La evidencia refiere que no se trata de colores, partidos, creencias o dogmas; se trata de personas. Los experimentos sociales, al creer en la alternancia política, lo que han demostrado es que no se trata de partidos, se trata de liderazgo y equipo. Tan importante es el que dirige el rumbo y destino de un país, como su equipo. El presidente es uno; su equipo, miles.

Administrar, controlar, regular, invertir o gastar el dinero ajeno es fácil; también, fácil es estrangular la economía de miles de empresas y millones de mexicanos que contribuyen al erario público. Poco a poco los políticos en turno, al margen de la ideología partidista, han sazonado un encono social que se expresa paulatinamente en las urnas.

En 2018 se pronostica un terremoto civil de magnitud incalculable y políticamente letal para las fuerzas del poder tradicional. Casi todos los actores del elenco político han demostrado su afinidad por el dinero ajeno, su capacidad estratégica para construir ilusiones y tratar de convencer a millones de mexicanos que ahora si sus bolsillos acumularan riqueza, vivirán mejor y tendrán bienestar.

La energía acumulada por el coraje, la desilusión, la decepción y la frustración de no poder encontrar la libertad y la salud financiera, hará que millones de mexicanos exploten en un terremoto de inconformidad, cuya escala de medición va desde la indiferencia, hasta el cumplimiento profuso del deber cívico.

La inconformidad es la energía que explota y conforme se va acumulando el grado de destrucción aumenta. En los mexicanos, la inconformidad con las políticas y los políticos explotará el 1 de julio del 2018.

¿De cuántos grados será la explosión? Esperemos que no se mida en número de lesionados.

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