Neuropolítica | Entre Albert Einstein y Hugh Hefner

David Uriarte

Alternativo.mx / Entre la ciencia y el placer existe una distancia relativa. Si la ciencia se vuelve placentera y el placer científico, entonces el físico alemán Albert Einstein se daría la mano con el fundador de la revista Playboy Hugh Hefner, ambos aclamados por públicos distintos.

El liderazgo y la influencia de la ciencia y el placer infectan de alguna manera el genoma humano, es decir, la humanidad se vuelve víctima de los avances o atrasos científicos y al mismo tiempo busca de manera natural nadar en las aguas de temperatura hedónica o placentera.

Los dos instintos naturales de la especie humana, la reproducción y la conservación, tienen como base la búsqueda del placer.

El científico más influyente del siglo XX, Albert Einstein, murió a los 76 años de edad, mientras el polémico creador de la revista para caballeros Hugh Hefner murió a los 91 años de edad. Los 15 años de diferencia entre ambos, ¿tendrá que ver con su estilo de vida?

La evidencia científica revela mejor calidad de vida cuando se disfruta el trabajo, además, la esperanza de vida o longevidad sana se asocia a un aumento de dopamina y oxitocina, substancias relacionadas al placer, en tanto una vida repleta de catecolaminas, substancias asociadas al estrés, garantizan aumento de la tensión arterial, taquicardia, enfermedades crónicas y muerte prematura.

El deber ser es la conciencia ajena, es el regulador de la conducta y la vía de los aplausos morales, es también la carretera de la soledad emocional. La revista Playboy, satanizada por el deber ser de algunas sociedades conservadoras, sobrevivió a los misiles moralistas y religiosos por una razón: cubre una necesidad.

La ciencia cubre necesidades físicas; el placer cubre necesidades evolutivas. Por cada persona interesada en la teoría de la relatividad de Einstein, hay miles de interesadas en la industria de Hugh Hefner, mujeres interesadas en trascender a través de ese escaparate y hombres interesados en sumergirse en el viaje placentero de la iconofilia, ese gusto por la imagen cuya representación exprime los núcleos del placer filogenético y ontogenético. Einstein y Hefner, dos pilares complementarios y polémicos.

 

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