A Mara la mató el valemadrismo de este país

Alternativo.mx / D.Corona / Sígueme en: Facebook  y Twitter

Todo México se ha consternado con el vil y cobarde asesinato que sufrió la joven Mara Castilla, a manos de un enfermo mental, desequilibrado y desgraciado chofer de los llamados taxis ejecutivos.

El único pecado que cometió Mara, fue el de salir a divertirse y regresar “de forma segura” en un moderno medio de transporte.

A Mara la mató la ambición económica de la empresa Cabify, la corrupción que existe para el otorgamiento de los permisos y la indiferencia del gobierno que como siempre, le vale sorbete lo que le pase a la ciudadanía mientras ellos sigan estafando y saqueando a México.

Cabify y Uber, te aseguran en su publicidad que viajas en autos cómodos, limpios y seguros; lo que en ningún momento te dicen es que nunca llevan a cabo un exhaustivo, completo y profesional proceso de revisión tanto de las unidades, como del reclutamiento de los choferes.

Nunca se hacen revisiones físicas y visuales a las unidades, por lo que muchas de ellas están golpeadas, rayadas, les faltan tapones o presentan piezas rotas.

Mientras tengas un vehículo de reciente año-modelo, compres un seguro, presentes una carta de no antecedentes penales y realices un sencillo examen, te puedes convertir en “socio” o “chofer ejecutivo”.

No todos los choferes son malos, pero sí hemos constatado que principalmente en los horarios de madrugada, muchos de los dueños de los vehículos parece ser que les dan el coche a trabajar a personas que no han cumplido con los requisitos pero desean trabajar y ganarse un dinero extra, ya que en ocasiones cuando solicitas el servicio en la app, te cancelan argumentando que no conocen la ciudad y no saben llegar a donde estás.

Cabify lo único que hizo fue decir “usted disculpe, lo sentimos mucho”, que poca.

¿No debería el gobierno exigirle a la empresa una indemnización económica millonaria para los familiares de Mara y castigarlos con una multa lo suficientemente grande como para que la empresa recapacite y realiza los ajustes necesarios para evitar que se repitan este tipo de hechos?

¿No deberían Cabify y Uber mejorar sus procesos de reclutamiento para evitar que sujetos demenciales con tendencias criminales, manejen sus unidades y recuperar así la confianza que ya han perdido del consumidor?

Desgraciadamente en el país del “Nunca jamás”, nunca veremos a un gobierno responsable ni jamás recibiremos más que un “usted disculpe”.

A Mara la mató la indiferencia. qepd

 

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