Opinión | ¿Con qué se quita el miedo?

Por David Uriarte Gastélum
El miedo se quita con la seguridad. Te sientes seguro, no hay miedo, te sientes inseguro, hay miedo, hay causa y efecto. Duermes, se te quita el sueño, comes, se te quita el hambre, tomas agua, se quita la sed, te sientes seguro, se te quita el miedo. De alguna manera son variables excluyentes al no poder coexistir las dos al mismo tiempo.
Mientras el sueño, el hambre y la sed, son parte de la fisiología humana; el miedo no.
Tener sueño es normal, tener miedo es producto de un peligro real o imaginario, entonces, el sueño es terapéutico y el miedo no. Cuando la persona experimenta un sentimiento de desconfianza, cree que ocurrirá un hecho contrario al que desea, y esto puede ser el inicio de una serie de sucesos dañinos para su salud como el insomnio, la ansiedad, el estrés y el miedo. El miedo se extingue con la seguridad, es decir, la seguridad es un estado mental basado en la percepción.
Las personas viven tranquilas y sin miedo cuando existen condiciones evidentes de seguridad, o cuando no hay conciencia del riesgo.
Si alguien garantiza la sana convivencia a través de condiciones que garanticen la preservación de la vida y el patrimonio, entonces el miedo solo es una palabra más del diccionario y la seguridad un estado psicológico que permite el paso firme y despreocupado por cualquier espacio de la geografía municipal, estatal, o nacional. Un niño puede meterse debajo de un vehículo, o agarrar una serpiente venenosa, todo por el desconocimiento del riesgo letal de su conducta.
Cuando los ciudadanos desconocen los niveles reales de violencia e inseguridad, la confianza los transforma en faquires de poca suerte.
El miedo individual o colectivo que se vive al transitar por calles y caminos de cualquier lugar, se aplaca con la dosis de seguridad que vende el gobierno a través de la observancia de la ley. A veces parece que la medicina está caducada o más adulterada que una de similares, pues no logra abatir ni los síntomas ni la causa. Tampoco es la reclusión en el domicilio lo que cura el miedo a ser violentado, pues la delincuencia viola igual chapas, puertas, derechos humanos y quita lo que se le antoja incluyendo la vida.

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