Neuropolítica I La materia prima del político

David Uriarte

Alternativo.mx / La gestión, promoción o recomendación no cuesta: aparentemente.

Todo cuesta, y el dinero público no tiene por qué devaluarse o perder su poder adquisitivo.

La vocación de servicio, las oportunidades de servir, la capacidad técnica y el gusto por la política son variables que se combinan y perfilan distintos tipos de políticos.

Las políticas públicas se resumen en obras y servicios. Las obras cuestan y mantener el aparato burocrático que da servicio también. Los recursos humanos y materiales del Gobierno son el resumidero de miles de millones de pesos al día. 18 secretarías de estado, 299 entidades del gobierno, 32 estados y 146 embajadas y consulados, son los toboganes por donde se desplazan los chorros de dinero que arrastran obras y servicios.

Cuando se habla de desarrollo social estos números (dinero) cobran vida y se transforman en infraestructura y servicios.

Carreteras, aeropuertos, puertos marítimos, hospitales, escuelas, seguridad, 1.6 millones de burócratas del Gobierno Federal, mil 125 diputados locales, 500 diputados federales, 128 senadores, ministros, magistrados, jueces y todo el personal de los tres Poderes.

Dinero es la vara mágica que mueve el desarrollo social de los pueblos, y político el mago que la mueve. Sin dinero no hay desarrollo social.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirma que las variables medibles para el desarrollo humano de los pueblos son el ingreso per cápita, la salud y la educación. Las tres, tienen que ver con dinero y política.

Entonces, el insumo necesario para la política es el dinero. La vocación, la oportunidad, la capacidad y el gusto por la política solo perfilan al político.

Político y dinero producen obras, servicios, infraestructura, pero también generan corrupción. No todos los políticos roban, incluso algunos presumen desde su “honestidad” que ellos sí roban, pero poquito.

El manejo escrupuloso de los recursos públicos, la transparencia y el control de los procesos administrativos, es lo esperado en un político sano. Todas las conductas que acuerpan la corrupción, engendran odio social al Gobierno en turno. Todo por el dinero.

 

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