Neuropolítica | Genética, género y política

Por David Uriarte Gastélum

“Yo no tengo días malos porque yo no soy mujer”: Vladimir Putin. Esta afirmación machista del presidente de Rusia, deja en claro la forma de pensar y la ignorancia relativa a los temas de género. Los políticos ejercen una influencia social, y sus comentarios son escuchados como sentencias que pueden ser ciertas.

En 1990 se descubrió el gen responsable del sexo cromosómico, gonadal y hormonal; la genética de los ovarios, testículos, testosterona y estrógenos. A partir de entonces, la ciencia pudo explicar las diferencias y cambios cerebrales, hormonales y conductuales entre hombres y mujeres. La masculinización empieza en la octava semana de gestación, de tal manera que la igualdad biológica entre hombres y mujeres solo se da en los dos primeros meses de la vida prenatal.

En el año 2000, en Antigua Guatemala, los expertos de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Mundial de Sexología, definieron los conceptos básicos de la sexualidad humana, entre ellos, el concepto de género. Desde entonces y para fines académicos y jurídicos, se entiende por género la suma de valores, actitudes, papeles o características culturales basadas en el sexo.

El género ha existido de manera histórica, transculturalmente, y en las sociedades contemporáneas, refleja y perpetúa las relaciones particulares de poder entre el hombre y la mujer. Las personas no nacen con género, nacen con sexo, sin embargo, la cultura les asigna roles bien definidos a ellas y ellos. Las políticas de género se inspiran en John Money quien en 1955 propuso el término “papel de género” para describir el conjunto de conductas atribuidas a los varones y a las mujeres.

En 1953, la mujer obtiene el derecho al voto en México, desde entonces las políticas con perspectiva de género y el empoderamiento de la mujer es motivo de análisis y discusiones de todo tipo. La política no ha podido dominar a los genes y estos se siguen expresando al dar esencia a todas las manifestaciones biológicas de la vida. Mucha política, mucho discurso, mucha controversia, incluso muchos programas y acciones, sin embargo, ¿Qué dicen las estadísticas en relación a la violencia de género?

Sinaloa puede marcar la pauta en las políticas de género, la titular del Ismujeres, la Dra. Reyna Araceli Tirado Gálvez, cuenta con dos herramientas: conocimiento del tema y vocación de servicio. Dentro de poco, las acciones implementadas por la Dra. Tirado Gálvez serán conocidas por la opinión pública y los beneficios tendrán un impacto medible.

Si los programas que se implementan en beneficio de la sociedad no tienen forma de medirse, los resultados aunque buenos, no son tangibles. Por eso, las estadísticas son implacables cuando se describen fenómenos sociales, y ante esto, solo las acciones medibles pueden contrastar esfuerzos y resultados.

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