Opinión | La expresión emocional de Miguel Ángel Osorio Chong

Por David Uriarte Gastélum

Los discursos políticos se pueden dividir en dos: los que tienen compromiso medible y los que tienen buenas intenciones. Los compromisos medibles son aquellos perentorios, determinantes, decisivos o definitivos. Los discursos bien intencionados, son aquellos que atentan contra la inteligencia, con una retórica ocasionalmente impecable pero vacía en el contenido temático y llenos de subjetividades.

Al ver la expresión facial y el contenido del discurso del titular de la Secretaria de Gobernación en su reciente visita a Sinaloa, se advierten muchas cosas.

Desde el punto de vista psicológico y siguiendo la escuela del Dr. Paul Ekman, psicólogo pionero en el estudio de las emociones y su expresión facial, es evidente que el secretario no expresa emociones por una de dos cosas, o no las siente o los músculos faciales están relajados por la aplicación de alguna substancia química.

En cuanto al contenido, la improvisación no es su fuerte si analizamos las expresiones verbales, las ideas, y la contundencia de sus afirmaciones. Al tocar el tema del asesinato de Javier Valdez, no dejo ver novedad alguna, solo describió lo que todo mundo sabe, “el caso lo está llevando la PGR”. Al rechazar lo relativo al espionaje e investigación de periodistas y defensores de los derechos humanos, la mirada no acompañaba a la afirmación. Al finalizar su pieza oratoria, se refirió a las acciones conjuntas que realiza el Ejercito Mexicano y habló de la penetración en diferentes colonias.

Nutrido y bien representado el evento, pero la sed de justicia solo recibió unas gotas que humedecieron la esperanza. No se puede hablar de engaño en tanto no hay promesas objetivas, no se puede hablar de certeza en las acciones en tanto no hay un compromiso medible, no se puede hablar de excito en las gestiones o en las acciones institucionales en tanto los resultados dicen otra cosa.

El verbo que puede describir al discurso es simular, esto significa representar o hacer creer algo con palabras o gestos. Cuando no hay compromiso con variables medibles, las promesas y las buenas intenciones solo son eso. En el tema de seguridad en Sinaloa, ¿se quiere y no se sabe, o se sabe y no se puede?

 

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