NEUROPOLÍTICA | Las neuronas de la violencia

bbc.com

Por David Uriarte

Desde el empirismo, la teología o la filosofía, se pueden abordar temas sensibles como la violencia o el crimen. Se les da espacio en los periódicos y portales electrónicos, tiempo en la radio, imágenes en televisión, se discute cara a cara al calor de la indignación, se pronuncian discursos bien estructurados y al final; más de lo mismo.

La estadística no miente, solo describe con la misma frialdad que la muerte envuelve a sus víctimas, el número progresivo de las mismas. Desde la neurociencia se observan los comportamientos humanos y se busca entender la diferencia y la asociación entre los aprendizajes sociales y las disfunciones cerebrales, es decir, ¿los asesinos aprendieron a serlo, o tienen una estructura y función cerebral diferente? Las dos premisas son ciertas.

Durante el desarrollo y maduración cerebral, los aprendizajes sociales y familiares juegan un papel importante. Realmente desde antes de la concepción se gesta parte del pronóstico cerebral, hoy se sabe que la deficiencia de folatos (Ácido fólico) en la madre gestante es causa de inmadurez del tubo neural del embrión.

Si al deterioro propio de un cerebro “mal alimentado” desde la fecundación, le agregamos un medio hostil en la familia y la sociedad, los resultados saltan a la vista. El Psiquiatra Forense Michael Stone clasificó la maldad en 22 niveles, desde el asesino por legítima defensa, hasta los torturadores extremos y asesinos psicopáticos.

¿Qué pasa por la mente de un asesino?, las neuronas, la electricidad y los neurotransmisores trabajan de forma distinta entre la persona agraviada cuyo cerebro se resiste a cometer una maldad, y el asesino que no necesita estar agraviado para quitarle la vida a otro. Los asesinos desayunan, comen y cenan como los demás, incluso pueden ser personas seductoras con grandes habilidades sociales, simpáticas y serviciales pero con un cerebro que no construye culpa ante la conducta depredadora o mercenaria que asume.

Es posible que los sicarios se rían o se burlen de las estrategias Gubernamentales en materia de seguridad, ellos saben que las armas son como los libros, no tienen cerebro, son instrumentos usados por las neuronas.

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