NEUROPOLÍTICA | El ADN de la corrupción

Por David Uriarte

Alternativo.mx/ La Real Academia Española define a la corrupción como la acción y efecto de corromper o corromperse, que se deja o ha dejado sobornar, pervertir o viciar, que está dañado, perverso o torcido. La oportunidad de manejar, administrar y disponer de recursos, bienes o servicios públicos, es también una responsabilidad.

La tentación por meter la mano a la caja del dinero está en el que sabe para qué sirve el dinero, necesita dinero, o ambas cosas. La corrupción se engendra en el ADN del pensamiento, en la corteza cerebral que hace humana a la persona, en el asiento de las funciones ejecutivas del cerebro, en la base de la conciencia.

Valores, creencias y virtudes se acomodan en la misma bodega cerebral donde se atrincheran la ineficacia, la incapacidad, los vicios, la maldad y la vileza. El ADN de la prudencia, la justicia y el respeto, compite con el ADN de la maldad, la perversidad y la inmoralidad. No basta con tener el conocimiento de las cosas, ni con presumir una actitud proclive a las mismas, es la práctica lo que determina la cosecha del ADN de los valores personales.

Tener un discurso convincente, una formación académica sólida, una familia de principios, valores y una moral socialmente transparente, no garantiza que la persona no se infecte con el virus de la corrupción y el ADN del respeto, la honestidad y la prudencia mute y se transforme en un ADN perverso, inmoral y corrupto.

Las mutaciones genéticas en la biología se deben en gran parte al estilo de vida, así, las mutaciones de los valores morales se deben en gran medida al smog de la vida fácil o licenciosa, a la búsqueda de una vida fácil a costa del esfuerzo ajeno, en fin, el ADN de la corrupción se promueve y fortalece con el oxígeno de la impunidad.

Las células del tejido social son bombardeadas todos los días con la dulzura de lo fácil, el magnetismo del glamur, la sonrisa del aplauso, y la adicción al placer competitivo. Para saber el origen del pensamiento de cualquier persona, basta ver lo que hace, ahí se manifiesta el ADN de sus virtudes o de sus maldades. El mejor tratamiento para la corrupción: el aislamiento del paciente, ya que es altamente contagiosos.

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