NEUROPOLÍTICA | PUEDO ESTAR EQUIVOCADO

Por David Uriarte

Alternativo.mx/ La verdad es una descripción sin juicio. La razón, la justicia y la certeza se confunden con la verdad. Cuantos actos son justos pero no son legales y otros son legales pero injustos. Los poseedores de la razón a menudo sufren la desconfianza ajena y muchos cuya creencia es un dogma están alejados de la verdad.

Cuando un político de buen nivel es removido de su cargo por no decir despedido, las especulaciones de especialistas, analistas y politólogos no se hace esperar, desde el análisis fantasioso y descabellado, hasta la crítica quirúrgica y bien cuidada por la experiencia periodística o por las fuentes de información.

Mientras la opinión pública se come todos los días el pan nuestro de la información, unos cuantos se reservan el privilegio de conocer de primera mano la descripción sin juicio de lo acontecido. Unos acarician la noticia del despido como un acto de justicia, otros como un acto de legalidad, otros como un acto eminentemente político y una forma de gobernar y poner orden en la administración pública.

Pero, ¿quién conoce la verdad? ¿Quién puede afirmar sin equivocarse o adjudicarse la razón de su juicio sin la evidencia? La verdad solo es una porque cuando se habla de verdades, lo que se invoca es el punto de vista o el juicio parcial de uno o de otro. La verdad detrás de las prácticas cuyo impacto político es mediático, esconde intenciones del tamaño de la percepción que se construye, es decir, hacen, provocan o edifican realidades como distractores de la verdad. Solo ellos, los constructores de la política saben la próxima jugada en la estrategia por conservar el poder.

Por eso, las aparentes sorpresas en los movimientos de las piezas del ajedrez político, solo confirman lo equivocada de la percepción social. Cuando la sociedad ve cambios en las titularidades de puestos de gran tráfico de influencias, dinero y poder, llámese secretaria de hacienda federal o incluso auditor de un Estado, suspira por el bronquio de la esperanza y fantasea con una transparencia y una verdadera rendición de cuentas. Hay razones para pensar en la justicia social, pero pocos, muy pocos conocen la verdad detrás de los hechos. Puedo estar equivocado.

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