Sexualidad | ¿Cómo tener hijos sanos?

DavidUriarteAlternativo.mx | La diferencia entre sortear los problemas propios de la vida de relación y atorarse en ellos está en el pasado. Todo empieza en la fecundación; desde el momento de la concepción. Pocos son los padres que planean una fecundación, que se dicen entre sí: hoy vamos a tener relaciones coitales para encargar a nuestro hijo. Imaginemos una pareja que desde un año antes se preparan física y mentalmente para ser padres.

Una madre que se hace análisis clínicos de todo a todo y certifica que su cuerpo y su mente están preparados para anidar al nuevo ser. Un padre previsor lleno de ilusión y lleno de precaución, con la seguridad de unos espermas sanos, de un cuerpo sano, de una mente sana y de una relación de pareja estable, este es realmente un padre modelo.

En el supuesto caso de contar con una pareja previsora en este sentido, lo que sigue es un embarazo sano, con los controles adecuados. Un producto que en su recorrido por el vientre de su madre, ha recibido todos los nutrientes emocionales y biológicos para estar en óptimas condiciones cuando salga a enfrentarse al medio ambiente natural, al que lo expondrá su madre.

Un feto sano tiene un cerebro maduro para su edad, un sistema inmunológico listo para defenderlo de las infecciones y un equipo emocional listo para aprender de sus padres, de su familia y de la sociedad. Llegado el momento del nacimiento, el nuevo ser enfrenta los retos propios de tomar aire por primera vez, de exponer sus pulmones a un desempeño que marca el inicio de la independencia y la madurez física.

Serán los padres los encargados de seguir proporcionando una alimentación que logre madurar todos los órganos y sistemas. Serán los padres los responsables de proveer a su hijo la alimentación emocional que lo prepare para enfrentar los retos propios de una vida llena de adversidades e incertidumbres.

Imaginemos que la persona fue producto de una verdadera planeación de sus padres, de una preparación física y emocional tanto de él como de ella, de una salud fetal, de una salud neonatal, de una nutrición física y emocional adecuada, de un crecimiento y desarrollo psicológico funcional. De una niñez llena de enseñanza, de una adolescencia con una identidad clara, de una pubertad a tiempo y funcional, de una serie de enseñanzas que preparan a la persona a dar respuestas oportunas a los problemas propios de la vida.

Cuando esto sucede, los problemas personales se convierten en oportunidades de crecimiento personal y familiar. La verdad es que los problemas personales están marcados por una historia personal, que si bien es cierto no justifica la incapacidad para resolverlos, si aclara el porqué de las cosas.

El estado emocional, físico, anímico y hasta ambiental determinan la salud en todos los aspectos del nuevo ser que se espera.

Por David Uriarte Gastélum

Médico Sexólogo, Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta

(cienciasex@yahoo.com)

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